REGNUM MARIAE

REGNUM MARIAE
COR JESU ADVENIAT REGNUM TUUM, ADVENIAT PER MARIAM! "La Inmaculada debe conquistar el mundo entero y cada individuo, así podrá llevar todo de nuevo a Dios. Es por esto que es tan importante reconocerla por quien Ella es y someternos por completo a Ella y a su reinado, el cual es todo bondad. Tenemos que ganar el universo y cada individuo ahora y en el futuro, hasta el fin de los tiempos, para la Inmaculada y a través de Ella para el Sagrado Corazón de Jesús. Por eso nuestro ideal debe ser: influenciar todo nuestro alrededor para ganar almas para la Inmaculada, para que Ella reine en todos los corazones que viven y los que vivirán en el futuro. Para esta misión debemos consagrarnos a la Inmaculada sin límites ni reservas." (San Maximiliano María Kolbe)

domingo, 26 de abril de 2020

LUZ Y TINIEBLAS EN DUELO


ALDO MARÍA VALLI: Periodista , vaticanista y director del blog Duc in Altum.
MONSEÑOR NICOLA BUXteólogo de gran renombre e influencia mundial. Consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe y de la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice; profesor de Liturgia Comparada, vice-presidente del Instituto Ecuménico de Bari y asesor de Communio.

jueves, 23 de abril de 2020

¿SUMMORUM PONTIFICUM BAJO AMENAZA?...


La Santa Sede envía una encuesta a los obispos sobre Summorum Pontificum


Curiosamente, ahora, 13 años después de Summorum, cuando se ha convertido en una parte permanente de la vida de la Iglesia en muchos lugares del mundo, la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), ahora responsable de Summorum, ha enviado una nueva encuesta para obispos sobre la aplicación de Summorum Pontificum, porque "Su Santidad el Papa Francisco desea ser informado sobre la aplicación actual del documento antes mencionado".

Podría ser siniestro. Las preguntas parecen neutrales, pero, una vez que se las lee cuidadosamente, pueden indicar serias consecuencias.

Rorate ha recibido copias de los dos documentos que se enviaron, y que los fieles desconocían hasta el momento: la carta del Prefecto de la FCD del 7 de marzo de 2020 a los Presidentes de las Conferencias Episcopales, y las preguntas a los obispos. en la encuesta de abril de 2020 en sí, la fecha de vencimiento es el 31 de julio de 2020.


Quiere saber:

1. ¿Cuál es la situación diocesana con respecto al Antiguo Rito?

2. ¿Responde a una necesidad o es promovido por un solo sacerdote?

3. ¿Cuáles son sus aspectos positivos y negativos?

4. ¿Se respetan las normas del Summorum Pontificum?

5. ¿Ha adoptado el Novus Ordo elementos del Rito original?

6. ¿Utiliza [el propio obispo] el Misal de 1962?

7. ¿Se celebran otros sacramentos en el Rito Antiguo?

8. ¿Hay alguna influencia en el seminario?

9. ¿Cuál es su consejo sobre la Misa Antigua?



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ENTREVISTA CON EL ARZOBISPO CARLO MARÍA VIGANÓ



Pregunta: Su Excelencia, muchas gracias por darnos esta entrevista. Estamos tratando con la epidemia COVID-19 que, en los últimos meses, ha afectado la vida de millones de personas e incluso ha causado la muerte de muchas de ellas. Ante esta situación, la Iglesia, a través de las Conferencias Episcopales, ha decidido cerrar prácticamente todas las iglesias y privar a los fieles del acceso a los Sacramentos. El 27 de marzo, frente a una plaza vacía de San Pedro, el Papa Francisco, actuando de forma manifiestamente mediática, presidió una hipotética oración por la humanidad... Hubo muchas reacciones a la forma en que el Papa condujo ese momento, una de las cuales fue asociar la presencia solitaria de Francisco con el Mensaje de Fátima, es decir, el tercer secreto. ¿Está de acuerdo?
R:Permítanme, en primer lugar, decirles que me complace conceder esta entrevista a los fieles de Portugal, que la Santísima Virgen ha prometido conservar en la Fe incluso en estos tiempos de gran prueba. Ustedes son un pueblo con una gran responsabilidad ́, porque pronto se verán obligados a guardar el fuego sagrado de la Religión mientras que otras naciones se niegan a reconocer a Cristo como su Rey y a María Santísima como su Reina.
La tercera parte del mensaje que Nuestra Señora confió a los niños pastores de Fátima para entregar al Santo Padre permanece en secreto hasta hoy. La Virgen pidió revelarlo en 1960, pero Juan XXIII hizo publicar un comunicado el 8 de febrero de ese año en el que afirmaba que la Iglesia "no desea asumir la responsabilidad de garantizar la veracidad de las palabras que los tres niños pastores dicen que la Virgen María les dirigió". Con esta distancia del mensaje de la Reina del Cielo, se inició una operación de encubrimiento, evidentemente porque el contenido del mensaje habría revelado la terrible conspiración contra la Iglesia de Cristo por parte de sus enemigos. Hasta hace unas décadas hubiera parecido increíble que incluso Nuestra Señora pudiera ser amordazada, pero en los últimos años también hemos sido testigos de los intentos de censura del propio Evangelio, que es la Palabra de su divino Hijo.
En el año 2000, durante el Pontificado de Juan Pablo II, el Secretario de Estado, Cardenal Sodano, presentó como Tercer Secreto una versión del Evangelio que por algunos elementos parecía claramente incompleta. No es sorprendente que el nuevo Secretario de Estado, el Cardenal Bertone, tratara de desviar la atención a un evento del pasado, para hacer creer al pueblo de Dios que las palabras de la Virgen no tenían nada que ver con la crisis de la Iglesia y la combinación de modernistas y masonería contratada tras las escenas del Vaticano II. Antonio Socci, que investigó cuidadosamente el Tercer Secreto, desenmascaró este comportamiento malicioso por parte del Cardenal Bertone. Por otra parte, fue el propio Bertone quien desacreditó y censuró fuertemente a la Madonnina delle Lacrime de Civitavecchia, (Virgen de Civitavecchia) cuyo mensaje concuerda perfectamente con lo que ella dijo en Fátima.
No olvidemos el desatendido llamamiento de la Virgen al Papa y a todos los obispos para que consagren Rusia a su Inmaculado Corazón, como condición para derrotar al comunismo y al materialismo ateo: no consagrar "el mundo", no "la nación que Tú quieres que te consagremos", sino "Rusia". ¿Les costó tanto hacer eso? Evidentemente, para aquellos que no tienen una mirada sobrenatural. Se prefirió recorrer el camino de la distensión con el régimen soviético, inaugurado precisamente por Roncalli, sin entender que sin Dios no es posible la paz. Hoy, con un Presidente de la Confederación Rusa que es ciertamente cristiano, la petición de la Virgen podría ser concedida, evitando más desgracias para la Iglesia y el mundo.
El mismo Benedicto XVI confirmó la relevancia del mensaje de la Virgen, aunque - según la interpretación difundida por el Vaticano - debe considerarse completo. Quienes han leído el Tercer Secreto han dejado claro que su contenido se refiere a la apostasía de la Iglesia, que comenzó a principios del decenio de 1960 y que hoy en día ha alcanzado una fase tan evidente que incluso es reconocida por los observadores laicos. Esta insistencia casi obsesiva en temas que la Iglesia siempre ha condenado, como el relativismo y el indiferentismo religioso, el falso ecumenismo, el ecologismo maltusiano, la homohérejía y el inmigracionismo, ha encontrado en la Declaración de Abu Dhabi el cumplimiento de un plan concebido por las sectas secretas durante más de dos siglos.

Pregunta: A mediados de Semana Santa y después del Sínodo Panamazónico, el Papa decidió establecer una comisión para discutir y estudiar el diaconado femenino en la Iglesia Católica. Cree que esto es para preparar el camino para la clericalización de las mujeres o, en otras palabras, para el intento de manipular el Sacerdocio instituido por Nuestro Señor en Jueves Santo?
R: El Sagrado Orden no puede y nunca puede ser modificado en su esencia. El ataque al Sacerdocio siempre ha estado en el centro de la acción de los herejes y sus inspiradores, y es comprensible que así sea: golpear el Sacerdocio significa destruir la Santa Misa y la Sagrada Eucaristía y todo el edificio sacramental. Entre los enemigos jurados del Sagrado Orden también estaban los modernistas, por supuesto, que desde el siglo XIX teorizaron una iglesia sin sacerdotes, o con sacerdotes y sacerdotisas. Estos delirios, anticipados por algunos exponentes del Modernismo en Francia, resurgieron sutilmente en el Concilio, en un intento de insinuar alguna equivalencia entre el sacerdocio ministerial derivado del Orden Sagrado y el sacerdocio común de los fieles derivado del Bautismo. Es significativo que, precisamente jugando con este malentendido intencional, la liturgia reformada también sufrió del error doctrinal de Lumen Gentium y terminó reduciendo al ministro ordenado al simple presidente de una asamblea de sacerdotes. Por otra parte, el sacerdote es alter Christus no por designación popular, sino por configuración ontológica al Sumo Sacerdote, Jesucristo, a quien debe imitar en la santidad de vida y en la dedicación absoluta representada también por el Celibato.
El siguiente paso debía darse, si no anulando el sacerdocio en sí, al menos haciéndolo ineficaz extendiéndolo a las mujeres, que no pueden ser ordenadas: exactamente lo que ocurrió en las sectas protestantes y anglicanas, que hoy en día también experimentan la embarazosa situación de tener obispos lesbianas en la llamada Iglesia de Inglaterra. Pero está claro que el "pretexto" ecuménico, es decir, acercarse a las comunidades disidentes adquiriendo incluso los errores más recientes, se basa en el odio de Satanás por el Sacerdocio y llevaría inevitablemente a la Iglesia de Cristo a la ruina. Por otra parte, el Celibato eclesiástico también es objeto del mismo ataque, porque es distintivo de la Iglesia Católica y constituye una preciosa defensa del Sacerdocio que la Tradición ha guardado celosamente a través de los siglos.
El intento de introducir una forma de ministerio femenino ordenado dentro de la Iglesia no es reciente, a pesar de las repetidas declaraciones del Magisterio. Juan Pablo II también definió inequívocamente, y con todos los requisitos canónicos de una infalible declaración de la antigua Cátedra, que es absolutamente imposible cuestionar la doctrina sobre este tema. Pero así como el Catecismo podría ser usado para declarar la pena de muerte "no conforme al Evangelio" - algo inaudito y herético - hoy se intenta crear ex novo alguna forma de diaconado femenino, evidentemente preparatorio para una futura introducción del sacerdocio femenino. La primera comisión creada por Bergoglio hace años dio una opinión negativa, confirmando lo que ni siquiera debería haber sido objeto de discusión; pero si esa comisión no podía obedecer a los deseos de Francisco, esto no significa que otra comisión, cuyos miembros, elegidos por él, son más "dóciles" y relajados en la demolición de otro pilar de la Fe Católica, no pueda hacerlo. No dudo que Bergoglio tenga métodos persuasivos y que pueda ejercer presión sobre la comisión teológica; pero estoy igualmente seguro de que en el caso desafortunado de que este órgano consultivo diera una opinión favorable, no habría que llegar necesariamente a una declaración oficial del Papa para verse multiplicando las diaconisas en las diócesis de Alemania o de Holanda, en el silencio de Roma. El método es bien conocido, y por un lado permite atacar al sacerdocio y por otro lado da una coartada conveniente a aquellos dentro de la estructura eclesiástica que siempre pueden apelar al hecho de que "el Papa no ha permitido nada nuevo". Lo hicieron también autorizando a las Conferencias Episcopales a legislar autónomamente sobre la Comunión en la mano, que, impuesta por el abuso, se ha convertido ahora en una práctica universal.
Hay que decir que esta voluntad de promover a la mujer en la jerarquía traiciona el impulso de seguir la mentalidad moderna que le ha quitado a la mujer el papel de madre y esposa para desbaratar la familia natural.
Tengamos presente que este acercamiento a los dogmas de la Iglesia confirma un hecho innegable: Bergoglio ha adoptado la llamada teología de la situación, cuyos lugares teológicos son hechos o sujetos accidentales: el mundo, la naturaleza, la figura femenina, los jóvenes... Esta teología no tiene como centro fundador la verdad inmutable y eterna de Dios, sino que por el contrario, parte de la observación del impulso vinculante de los fenómenos para dar respuestas coherentes con las expectativas del mundo contemporáneo.

Pregunta: Su Excelencia, según historiadores de reconocido mérito, el Concilio Vaticano II representó una ruptura de la Iglesia con la Tradición; de ahí la aparición de corrientes de pensamiento que quieren transformarla en una simple asociación humanitaria que abarque el mundo y su utopía globalista. ¿Cómo ve este grave problema?
R: ¡Una iglesia que se presenta como nueva con respecto a la Iglesia de Cristo no es la Iglesia de Cristo! La religión mosaica, es decir, la "iglesia de la antigua ley" querida por Dios para guiar a su pueblo hasta la venida del Mesías, tuvo su cumplimiento en la Nueva Alianza, y fue revocada definitivamente en el Calvario por el Sacrificio de Cristo: de su costado nació la Iglesia de la Nueva y Eterna Alianza, que reemplaza a la Sinagoga. Parece que incluso la iglesia posconciliar, modernista y masónica, aspira a transformarse, a superar la Iglesia de Cristo, reemplazándola por una "neo-iglesia", criatura deformada y monstruosa que no viene de Dios.
El propósito de esta neo-iglesia no es llevar al pueblo elegido a reconocer al Mesías, como en el caso de la Sinagoga; no es convertir y salvar a todos los pueblos antes de la segunda venida de Cristo, como en el caso de la Iglesia Católica, sino establecerse como el brazo espiritual del Nuevo Orden Mundial y defensor de la Religión Universal. En este sentido, la revolución conciliar tuvo que derribar primero el patrimonio de la Iglesia, su Tradición milenaria, de la que sacó su vitalidad y su autoridad como Cuerpo Místico de Cristo, para luego deshacerse de los exponentes de la antigua Jerarquía, y sólo recientemente ha empezado a ofrecerse sin fingimiento para lo que pretende ser.
Lo que usted llama utopía es en realidad una distopía, porque representa la concreción del plan de la masonería y la preparación para el advenimiento del Anticristo.
También estoy convencido de que la mayoría de mis hermanos, y más aún casi todos los sacerdotes y fieles, desconocen por completo este plan infernal y que los recientes acontecimientos han abierto los ojos de muchas personas. Su fe permitirá a Nuestro Señor reunir al pusillus grex alrededor del verdadero Pastor antes de la confrontación final.

P-Para restaurar el antiguo esplendor de la Iglesia, será necesario cuestionar muchos aspectos doctrinales del Concilio. ¿Qué puntos del Vaticano II cuestionaría?
R: Creo que no faltan eminentes personalidades que han expresado los puntos críticos del Concilio mejor que yo. Hay quienes creen que sería menos complicado y ciertamente más sabio seguir la práctica de la Iglesia y de los Papas tal como se aplicó con el Sínodo de Pistoia: había algo bueno en él también, pero los errores que afirmaba se consideraban suficientes para dejarlo caer en el olvido.
P:¿Representa el presente Pontificado la culminación de un proceso que se abre con el Concilio Vaticano II, deseado en el llamado "Pacto de las Catacumbas", o está todavía en una fase intermedia?
R: Como en toda revolución, los héroes de la primera hora a menudo terminan siendo víctimas de su propio sistema, como lo hizo Robespierre. Quien ayer fue juzgado como el abanderado del espíritu conciliar, hoy parece casi un conservador: los ejemplos están ante los ojos de todos. Y ya hay quienes, en los círculos intelectuales del progresismo (como el frecuentado por un tal Massimo Faggioli, altivo en su nombre y poco gramatical en su apellido), empiezan a difundir aquí y allá algunas dudas sobre la verdadera capacidad de Bergoglio para tomar "decisiones valientes", por ejemplo, para abolir el celibato, para admitir a las mujeres al sacerdocio o para legitimar la communicatio in sacris con los herejes - casi esperando que se hiciera a un lado para elegir un Papa aún más obediente a las élites que tenían en las catacumbas y en la mafia de San Gallen, sus seguidores más inescrupulosos y decididos.

P:Su Excelencia, los católicos de hoy en día nos sentimos a menudo aislados de la Iglesia y casi abandonados por nuestros Pastores. ¿Qué puede decir Su Excelencia a los jerarcas y a los fieles que, a pesar de la confusión y el error que se difunden en la Iglesia, tratan de perseverar en esta dura batalla para mantener la integridad de nuestra Fe?
R: Mis palabras serían ciertamente inadecuadas. Lo que hago es simplemente repetir las palabras de nuestro Señor, el Verbo eterno del Padre: He aquí que estoy con vosotros todos los días, hasta la consumación de los siglos. Nos sentimos aislados, por supuesto: pero, ¿no se sintieron así también los Apóstoles y todos los cristianos? ¿No se sintió Nuestro Señor incluso abandonado en Getsemaní? Estos son los tiempos de la prueba, quizás la prueba final: debemos beber el cáliz amargo, y aunque es humano implorar al Señor que nos lo quite, debemos repetir con confianza: No como yo quiero, sino como Tú quieres, recordando sus palabras reconfortantes: En el mundo tendréis tribulaciones, pero tened valor:  ¡Yo he vencido al mundo! Después de la prueba, por dura y dolorosa que sea, se nos prepara el premio eterno, que nadie nos puede quitar. La Iglesia volverá a brillar con la gloria de su Señor después de este terrible y prolongado Triduo Pascual. Pero si la oración es ciertamente indispensable, no debemos dejar de luchar el buen combate, haciéndonos a todos testigos de una valiente militancia bajo la bandera de la Cruz de Cristo. No nos dejemos señalar como lo hizo la sierva con San Pedro en el patio del sumo sacerdote: "Tú también fuiste uno de sus seguidores", sólo para luego negar a Cristo. ¡No nos dejemos intimidar! ¡No permitamos la mordaza de la tolerancia a los que quieren proclamar la Verdad! Pidamos a la Santísima Virgen María que nuestro lenguaje proclame con valentía el Reino de Dios y su justicia. Que se renueve el milagro de Lapa cuando María Santísima dio la palabra a la pequeña Joana, nacida muda. Que también nos dé voz a nosotros, sus hijos, que durante demasiado tiempo hemos sido mudos.
Nuestra Señora de Fátima, Reina de las Victorias, Ora pro nobis.

domingo, 12 de abril de 2020

CHRISTUS RESURREXIT! ALLELUIA!



Comienza la Solemne Vigilia Pascual con la bendición del fuego nuevo sacado del pedernal. ¡Cristo es el pedernal!, Cristo es  la roca, la piedra desechada por los arquitectos, pero puesta por el Padre como piedra angular del nuevo y verdadero templo de Dios que es la Iglesia. Aún más, Él es la piedra angular de todo el universo, de todo cuanto existe y  fue creado, porque Él es  el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin y suyos son los tiempos y los siglos; A Él la gloria y el imperio por todos los siglos de la eternidad. Por medio de Él, su Hijo amado, el Padre nos ha comunicado la llama de la caridad, la llama del amor divino, que es un amor misericordioso e infinito.
            Si Cristo Jesús ha sido puesto como piedra angular, como cimiento y fundamento, entonces no hemos de temer. Para los creyentes en Cristo se acabaron todos los vértigos y miedos existenciales. Ya no cabe el miedo a los riesgos de la propia existencia, ni a la incertidumbre del más allá. Ya no hay miedo a los fracasos, ni a las limitaciones y frustraciones que experimentamos en este mundo. Y no hay miedo, porque Cristo es la fuerza, es la piedra, el cimiento sobre el que nos asentamos cada uno de nosotros. Él es la piedra angular que sostiene el edifico de nuestro vivir cotidiano. Por eso podemos decir con el salmista: Todo el día me pisan mis enemigos, son muchos los que me atacan desde la altura. El día en que temo, en ti confío. En Dios, cuya palabra alabo, en Dios confío y ya no temo, ¿qué puede hacerme un mortal? (…) Yo sé que Dios está por mí. En Dios, cuya palabra alabo, en Yahvé, cuya palabra alabo, en Dios confío y ya no temo, ¿qué puede hacerme un mortal? (Cf.  Salmo 56). Es verdad que el Padre no libró de la muerte a su Hijo, pero Él estaba ahí también haciendo suyos los padecimientos y sufrimientos del Hijo amado, y finalmente le dio la victoria sobre el pecado, sobre el Mal y sobre la misma muerte. Pues también así el Señor está de nuestra parte, sufre con nosotros, padece con nosotros; quizás no nos evita las dificultades ni los padecimientos, pero Él está ahí sosteniéndonos, llevándonos de la mano, cobijándonos bajo sus alas. Por lo tanto, hemos de confiar, hemos de perseverar, hemos de fundamentarnos sobre la fe y sobre la esperanza y al final veremos y gustaremos la victoria, porque “Todo el que ha nacido de Dios vence al mundo; y esta es la fuerza victoriosa que ha vencido al mundo: nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?” (1Jn 5, 4-5).
            Al contemplar el triunfo de Cristo se nos manifiesta el camino para encontrar nuestro propio triunfo; ese camino no es otro que fundamentar sobre Él nuestra vida, entregarle nuestro corazón, corresponder a su amor y confiar, siempre confiar, aún en medio de las mayores pruebas y dificultades, aún en medio de la noche más oscura de nuestro espíritu,  y sobre todo cuando el dolor nos atenace, cuando las lágrimas no nos dejen ver, cuando hayamos de beber el cáliz amargo del desprecio de los otros, de  la traición del amigo, de la ingratitud de aquellos a quienes sólo hemos hecho bien; cuando nos veamos abandonados, incomprendidos, faltos de amor o de correspondencia. En todas esas ocasiones y siempre, recordemos quién es nuestro fundamento, quién Aquél que nos sostiene, quién Aquél que nunca falla y que es fiel hasta la muerte, porque no puede contradecirse a Sí mismo, aún cuando nosotros desgraciadamente no le permaneciésemos fieles (Cf. 2Tim 2, 13). Sobre Cristo Jesús y sobre la certeza de su amor incondicional hemos de edificar nuestra vida de todos los días: “Cristo Jesús, el que murió, aún más, el que resucitó, el que está a la diestra de Dios, es quien intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada? (…) Mas en todas estas cosas vencemos por aquél que nos amó” (Rom 8, 34- 37)
            Con el fuego nuevo se ha encendido la llama del cirio pascual y a él habéis  acercado vuestras lámparas para prender en ellas la llama. El cirio representa a Cristo victorioso, a  Cristo luz del mundo, a Cristo triunfador sobre la oscuridad de la muerte. El fuego, la llama y la luz  significan a Cristo y su victoria. Las candelas que tomamos en nuestras manos quieren significar a nosotros mismos. Si no nos acercamos a Cristo no tenemos fuego, ni luz. Sin Cristo todo es frialdad y oscuridad. Pero, resulta que no hemos sido creados para la oscuridad ni para la frialdad. Resulta que en lo más profundo de nuestra alma brota un rechazo contra el frio y la oscuridad. Estamos hechos para el calor del amor y para la luz del bien y de la verdad. ¡Estamos hechos para Cristo! ¡Estamos hechos para ser de Dios y gozar de Dios!  ¡Cristo es nuestro gozo! ¡Cristo es nuestra Luz! ¡Cristo es el calor que da vida a nuestras almas!
Con la luz de la Resurrección Dios ha iluminado los dolores, sufrimientos y padecimientos de Cristo. Y con esa misma luz quiere iluminar también todas y cada una de las oscuridades de nuestra vida y de nuestro ser: “Verdadera es la palabra: “Que si padecemos con Él, también con Él viviremos. Si sufrimos con Él, con Él reinaremos” (2 Tim 11-12)
En esta Noche Santa, la más clara de todas las noches, noche clara como el día, noche iluminada por el Sol de Justicia, somos invitados a poner nuestra vida entera bajo la luz de Cristo. Pongámonos nosotros mismos en la luz acogiendo en nosotros a Cristo Resucitado. Si Él nos ilumina podremos ser portadores de su luz para iluminar el mundo con la claridad de su amor: “Vosotros sois la luz del mundo” (Mt. 5, 14).
            La luz de la Resurrección ilumina nuestro entendimiento y nos hace comprender la fuerza y la sabiduría de Dios, pues en efecto: el mal ha sido ahogado y destruido con la fuerza del bien, la mentira ha sido desenmascarada con la contundencia de la verdad, los rencores han sido disipados con la fuerza del perdón, las llamas incendiarias  de los odios han sido apagadas con los torrentes del amor. ¿Comprendemos verdaderamente el alcance de la victoria de Cristo? La Resurrección de Cristo es un milagro mucho mayor que la resurrección de un muerto. ¡Es una victoria en toda regla! Una victoria que también es y será eternamente nuestra si edificamos nuestra vida sobre la piedra angular y nos dejamos encender e iluminar por la luz del Resucitado, por la luz de su Amor y de su Gracia.
Amadísimos, ¡Cristo ha resucitado! ¡Cristo es nuestra vida y nuestra luz! No vivamos ya para nosotros mismos, sino para Aquel que por nosotros murió y resucitó (Cf. 2 Cor 5, 15). “Despojémonos, pues, de las obras de las tinieblas y vistamos las armas de la luz” (Rom 13, 12).
Reina de los Cielos y Madre de todos los hombres, alégrate, pues tu Hijo ha resucitado. Recibe todo nuestro amor y agradecimiento, pues por Ti nos vino Aquél que es nuestra luz y nuestra vida. Ruega siempre al Señor por nosotros. Amén
P. Manuel María de Jesús F.F.

viernes, 10 de abril de 2020

VIERNES SANTO


VIA CRUCIS BREVE CON PENSAMIENTOS DE LA MADRE MARÍA ELVIRA DE LA SANTA CRUZ (Cofundadora de las Misioneras de la Fraternidad)

ORACIÓN INICIAL
Oh Dios, mira benigno a quienes, junto a Jesús, nos disponemos a contemplar los misterios de su pasión; edúcanos en la escuela del dolor redentor, para que sepamos descubrir y aceptar nuestra cruz, abrazándonos a ella por amor. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

PRIMERA ESTACIÓN:
JESÚS ES CONDENADO A MUERTE
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al mundo.
“Hágase tu voluntad; en esto consiste toda mi dicha.
María, ayúdame a llevara a cabo mi abandono total en las manos de Jesucristo.”
Señor, ten piedad de mí y de todos los pecadores.
Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre al pie de la cruz.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria

SEGUNDA ESTACIÓN:
JESÚS CARGA CON LA CRUZ
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al mundo
“Las palabras de Cristo misericordioso a través de mi confesor consuelan mi alma y me ayudan a abrazar la cruz, al igual que Cristo, como la prueba del amor más grande”
Señor, ten piedad de mí y de todos los pecadores.
Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre al pie de la cruz.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria

TERCERA ESTACIÓN:
JESÚS CAE EN TIERRA POR PRIMERA VEZ
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al mundo.
“Yo no quiero ser causa de sufrimiento para el Amado, y me duele enormemente el alma, pensar que con mis desánimos le hago sufrir”
Señor, ten piedad de mí y de todos los pecadores.
Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre al pie de la cruz.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria

CUARTA ESTACIÓN:
JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al mundo.
“Madre, ayúdame a vivir a tu lado, firme junto a la cruz de tu Hijo. Llévate mis miedos y mis dudas. Enséñame a ser fuerte ante la tentación y a saber corresponder a tantas gracias recibidas”.
Señor, ten piedad de mí y de todos los pecadores.
Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre al pie de la cruz.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria

QUINTA ESTACIÓN:
SIMÓN DE CIRENE AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al mundo.
“Desde el primer momento en que me pedías que me abrazara a tu cruz sólo pude sentir, sin pensármelo más, una inmensa alegría porque Tú me estabas invitando a unirme a Ti”
Señor, ten piedad de mí y de todos los pecadores.
Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre al pie de la cruz.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria

SEXTA ESTACIÓN:
LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al mundo.
“No dejemos escapar esta oportunidad. La fe está decayendo en las almas y hacen falta amigos fuertes de Jesús, que les ayuden a llevar y amar la cruz de cada día. Amigos de Cristo que trabajen sin descanso por y con la Santa Madre Iglesia”
Señor, ten piedad de mí y de todos los pecadores.
Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre al pie de la cruz.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria

SÉPTIMA ESTACIÓN:
JESÚS CAE EN TIERRA POR SEGUNDA VEZ
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al mundo.
“Sólo pido al Señor que me de paciencia y fortaleza para llevar el peso de esta cruz. Que nunca falte por mi parte la caridad para con esta persona, y que todas las humillaciones que he recibido hoy me ayuden a ser un alma humilde y mortificada. La humildad se aprende a base de humillaciones.
¡Gracias, Señor!”
Señor, ten piedad de mí y de todos los pecadores.
Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre al pie de la cruz.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria

OCTAVA ESTACIÓN:
JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al mundo.
“Le vienen las lágrimas a los ojos a esta pobre alma, pero lágrimas de alegría, al saber que todo un Dios le pide que se una cada día más al madero de su cruz, hasta sentirse verdaderamente crucificada con Él”
Señor, ten piedad de mí y de todos los pecadores.
Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre al pie de la cruz.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria

NOVENA ESTACIÓN:
JESÚS CAE EN TIERRA POR TERCERA VEZ
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al mundo.
“En medio de los mayores padecimientos, Jesús da el consuelo necesario para seguir adelante.
La cruz de Cristo me ha acompañado desde que nací, pero es Él quien me hace amar esta cruz”.
Señor, ten piedad de mí y de todos los pecadores.
Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre al pie de la cruz.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria

DÉCIMA ESTACIÓN:
JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al mundo.
“Qué fácil es, Señor, decir te quiero, pero qué duro el quererte de verdad, el renunciar a tantas cosas por tu amor. Eso es lo que yo quiero, pero cuánto le cuesta a esta pobre alma desprenderse de verdad de todo cuánto le estorba para amarte”
Señor, ten piedad de mí y de todos los pecadores.
Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre al pie de la cruz.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria

ÚNDÉCIMA ESTACIÓN:
JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al mundo.
“La única manera de colaborar con Cristo es extendiendo nuestros brazos en la cruz, en la cruz de cada día.
Ofrecerse con Cristo es encontrar la paz del alma. Ofrecerse con Cristo es haber encontrado el tesoro escondido desde los siglos; es haber encontrado el amor”.
Señor, ten piedad de mí y de todos los pecadores.
Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre al pie de la cruz.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria

DUODÉCIMA ESTACIÓN:
JESÚS MUERE EN LA CRUZ
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al mundo.
“Enséñame, Señor, a morir contigo para resucitar a una vida nueva. Que sepa renunciar a todos mis pensamientos y sólo querer los tuyos, a todos mis planes, afectos, ilusiones, y sólo querer todo lo tuyo”
Señor, ten piedad de mí y de todos los pecadores.
Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre al pie de la cruz.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria

DECIMOTERCERA ESTACIÓN:
EL CUERPO DE JESÚS ES PUESTO EN LOS BRAZOS DE SU MADRE
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al mundo.
¡Cuánto he aprendido y aprendo cada vez que os contemplo!
Sois la gran enseñanza del amor, la escuela en la que se nos enseña a dar la vida por los demás, por medio del sufrimiento silencioso y ofrecido a Dios”.
Señor, ten piedad de mí y de todos los pecadores.
Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre al pie de la cruz.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria

DECIMOCUARTA ESTACIÓN:
JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al mundo.
 “Ser uno con Cristo, ser toda para Él; entrar hasta el fondo del alma y llenarme tan sólo de Él.
Yo sólo quiero, Señor, habitar en tu morada todos los días de mi vida, con toda el alma.
Señor, ten piedad de mí y de todos los pecadores.
Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su Santísima Madre al pie de la cruz.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria

ORACIÓN FINAL
Padre Santo, después de recorrer paso a paso el camino de la cruz, concédenos la gracia de grabar en nuestra mente y nuestro corazón la imagen de tu Hijo crucificado en este acto supremo de amor con el que ha quebrado la amargura y el sinsentido del dolor, convirtiéndolo en dulzura y medio indispensable de salvación y santificación. Que a la constancia del dolor en nuestra vida, sepamos responder con la constancia del amor, y a la intensidad del sufrimiento, con la intensidad del ofrecimiento. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén

jueves, 9 de abril de 2020

JUEVES SANTO


“Se levantó de la mesa, se quitó los vestidos y, tomando un lienzo se ciñó con él. Echó agua en una jofaina y comenzó a lavar los pies de sus discípulos y a enjugarlos con el lienzo de que estaba ceñido” (Jn 13, 4-5)
El evangelista San Juan nos narra de este modo el gesto realizado por Jesús una vez acabada la Cena pascual con sus Apóstoles.  El lavatorio de los pies está situado entre medias de la institución del Sacramento de la  Eucaristía – Sacrificio, Presencia y Banquete- y la Pasión del Señor que culmina con su Muerte y Resurrección.
El gesto humilde y servicial del Señor se convierte para nosotros en la clave para interpretar el sentido profundo y misterioso de los acontecimientos pascuales. Sólo así  evitaremos el riesgo de reducir los sagrados misterios a una dimensión meramente formal y ritualista.
 Jesús, Sumo y Eterno Sacerdote, inaugura y establece la Alianza Nueva y Eterna para la remisión de los pecados. Se trata  realmente de algo nuevo que lleva a plenitud lo antiguo, infundiéndole un espíritu nuevo, una virtud nueva y un alcance nuevo. Jesús instituye un nuevo sacerdocio, no según la carne y descendencia de Aarón y la tribu de Leví,  sino según el espíritu y la unción del Espíritu Santo; un nuevo culto, no ritualista, formal y vacío, sino transido de la  adoración “en espíritu y en verdad” que el Padre desea; una nueva ofrenda, no de terneros y machos cabríos, sino del Cordero de Dios  que quita el pecado del mundo, cuyo alimento es hacer la voluntad de Aquél que le ha enviado y cuyo amor le lleva a entregarse  a sí mismo voluntariamente en sacrifico de adoración, de alabanza y de expiación.
 Esta novedad de la Alianza nueva, sellada en la Sangre de Cristo, y de la Ley nueva, fundamentada en el amor, es la que el Señor pretende hacernos comprender por medio del gesto del Lavatorio de los pies. Por lo tanto, para comprender tanto el misterio eucarístico como el escándalo de la Cruz, como la vida nueva de la Resurrección, necesitamos contemplar y escudriñar la profundidad que encierra el gesto humilde de Jesús postrado a ante sus Apóstoles lavándoles los pies.
 En realidad, el lavatorio es la clave interpretativa de toda la vida de Jesús: tanto de su Encarnación, como de sus palabras y enseñanzas, como de su misión mesiánica. Nos ayuda a situarnos ante el misterio de su Persona: “El cual, teniendo la naturaleza de Dios, no fue por usurpación, el ser igual a Dios. Y, no obstante, se anonadó tomando la forma de siervo, hecho semejante a los demás hombres y reducido a la condición de hombre. Se humilló a Sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz”. ¡Es el Hijo de Dios, humillado y abajado que viene a levantarnos de nuestra postración y a elevarnos a una categoría insospechada: la categoría de hijos de adopción!
 Todo su mensaje y sus enseñanzas se orientan  al anuncio y  establecimiento de la Ley nueva cuya fuente está en el corazón de Dios que es Padre de bondad y misericordia, y cuyo fundamento es el amor vivido en clave de servicio al prójimo, de entrega e la propia vida, de compasión ante el que sufre y de perdón sin límites a quien nos haya ofendido.
Y también su misión mesiánica queda iluminada por el gesto del lavatorio, mostrando la identificación entre el Maestro que arrodillado en tierra lava los pies de sus Apóstoles, y el Siervo de Yahvé profetizado por Isaías: “Este es mi siervo a quien sostengo, mi elegido en quien me complazco. He puesto sobre él mi espíritu, para que traiga la salvación a las naciones. No gritará, no alzará la voz, no voceará por las calles; no romperá la caña cascada ni apagará la mecha que se extingue. Proclamará fielmente la salvación, y no desfallecerá ni desmayará hasta implantarla en la tierra. Los pueblos lejanos anhelan su enseñanza” (Is 42, 1-4).
Es desde esta perspectiva como hemos de acercarnos y situarnos ante el misterio de los dones que el Señor nos concede en la tarde-noche del Jueves Santo.
El don de la Eucaristía, memorial  de la muerte del Señor: “En la cruz se escondía sólo la divinidad, pero aquí se esconde la humanidad: creo y confieso ambas cosas y pido lo que pidió el ladrón arrepentido. No veo las llagas como las vio Tomás, pero creo que eres mi Dios: haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere, que te ame”  (Adoro Te devote)
El don de la Eucaristía, “pan vivo que da la vida al hombre: concédele a mi alma que de Ti viva, y que siempre saboree tu dulzura”  (Adoro Te devote)
El don del sacerdocio católico, servicio ministerial hacia los hermanos in persona Christi capitis –en nombre de Cristo Cabeza de su Cuerpo-: “¿Entendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y decís bien, porque lo soy. Pues si Yo, el Maestro y  el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies mutuamente”.
El don del mandato nuevo, la Ley de la Alianza eterna en la Sangre de Cristo: “Un precepto nuevo os doy: que os améis los unos a los otros; como yo os he amado, así también amaos mutuamente”  (Jn 13, 34)
 Si el lavatorio de los pies nos da la clave que nos ayuda a interpretar la Persona y la misión del Salvador, a la fuerza habrá de ser también el espejo en el que debamos inspirarnos y mirarnos e permanentemente los seguidores de Cristo si verdaderamente deseamos ser sal de la tierra y luz del mundo. Sólo así espantaremos el peligro de convertir nuestra fe en una ideología entre tantas otras. Sólo así nos veremos libres de caer en la tentación de reducir la vida y el ser cristiano a un formalismo frío, reseco y desencarnado. Sólo así nos mantendremos en el espíritu de Nuestro Señor Jesucristo haciendo presente en medio del mundo su estilo de vida.
 Lo que  verdaderamente define al cristiano es solamente y exclusivamente el Amor: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primer mandamiento” (Mt 22, 337-38).
“En esto reconocerán todos que sois mis discípulos: si tenéis caridad unos para con otros” (Jn 13, 35).
“Todo el que ama es nacido de Dios y a Dios conoce. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor” (1Jn 4, 7-8).
Este es el estilo de vida seguido por Cristo hasta sus últimas consecuencias y que es permanentemente propuesto a sus seguidores: “Si alguno de vosotros quiere ser grande, sea vuestro servidor; y el que de vosotros quiera ser el primero, sea siervo de todos, pues tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos” (Mc 10, 43-45)
No se nos da, ni tampoco necesitamos, otro referente para examinarnos a nosotros mismos y comprobar si en verdad somos seguidores de Cristo, no sólo de palabra, sino de obra. Esta es la confirmación segura acerca de si la vida de Cristo rebosa en nuestro corazón, o por el contrario permanecemos todavía en la muerte espiritual, preludio de muerte eterna: “Sabemos que hemos sido trasladados de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte. Quien aborrece a su hermano es homicida, y ya sabéis que todo homicida no tiene en sí la vida eterna” (1 Jn 3, 14-15)
María, siempre virgen, Sierva y Esclava del Señor, nos conduzca en pos de su Hijo por el camino del amor y de la entrega: camino de cruz, pero senda segura que conduce a la luz y a la gloria.
*P. Manuel María de Jesús F.F.