jueves, 11 de diciembre de 2014

APRENDIENDO A OFRECERSE

ENSEÑANZAS TERESIANAS
"Después de esto quédeme yo en la oración que traigo de estar el alma con la Santísima Trinidad, y parecíame que la persona del Padre me llegaba a Sí y decía palabras muy agradables. Entre ellas me dijo, mostrándome lo que me quería: "Yo te di a mi Hijo y al Espíritu Santo y a esta Virgen ¿Qué me puedes dar tú a mí?
Que ¿qué te puedo dar yo a Ti, mi Dios? Pues puedo darte tanto cuanto tú me das. Porque eso que me diste una vez, Padre, es decir: el Hijo, el Espíritu Santo y "esta Virgen", son míos, y ahora como cosa mía yo te los presento, te los devuelvo y te los regalo. Y quedamos en paz, no te debo nada, porque todo eso que es mío, te lo doy. Pero aún te doy algo más; me doy yo misma a Ti, Señor. Tuya es mi alma, tuya es mi vida y tuyo mi corazón. Y tuyos estos mis ojos "que sólo para Ti quiero tenellos"".
(CC 22,3)

No hay comentarios:

Publicar un comentario