sábado, 29 de noviembre de 2014

SÚPLICAS A LA SANTÍSIMA VIRGEN


Dame tus ojos, Madre, para saber mirar;
si miro con tus ojos jamás podré pecar.

Dame tus labios, Madre para poder rezar;
si rezo con tus labios Jesús me escuchará.

Dame tu lengua, Madre, para ir a comulgar;
es tu lengua, patena de gracia y santidad.

Dame tus brazos, Madre, que quiero trabajar; 
entonces mi trabajo valdrá una eternidad.

Dame tu manto, Madre, que cubra mi pobreza; 
cubierto con tu manto al cielo he de llegar.

Dame tu cielo, Oh Madre, para poder gozar; 
si tu me das Cielo, ¿que mas puedo anhelar?.

Dame a Jesús, Oh Madre, para poder amar:
esta será mi dicha por una eternidad.

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