viernes, 15 de agosto de 2014

ESA VIRGEN QUIERE CIELO



Por las montañas
María recorría los senderos
prodigando en su ternura
el amor que fue su sueño.
Con Isabel se quedó saboreando hermoso encuentro
y Juan Bautista saltó de puro gozo en su seno.
¿De dónde, pues viene a mi la Madre de mi Señor?
Asombro, gozo y gran paz en ese abrazo de madres.
María espera a Jesús,
Isabel al Precursor en minutos muy de cielo,
henchidos de amor sus pechos.
Esa Virgen quiere cielo de su Dios enamorada.
Es cierto, cierto, y muy cierto
que antes la espada abrirá su corazón de amor lleno,
cual dijera Simeón.
En las Bodas de Caná devuelve alegría a novios
al hacer que ese su Hijo convirtiera el agua en vino.
¡Oh, María, dulce Madre,
hoy subes, subes al cielo
donde la gloria y la paz destilan sólo armonía
y los ángeles te llevan a mirar esos Jardines
donde pétalos de rosa, azucenas y jazmines
te envolverán, Madre mía.
Los justos cómo te esperan
y afinan los instrumentos.
Es tanto y tanto el contento de esa pléyade de santos.
Mucha música en la Fiesta
preparada con esmero para Mamita,
la Virgen: MARÍA,
tu regalo fue Jesús.
Y la Virgen quiere cielo para abrirnos el camino
dejando atrás tantas penas,
las apreturas del alma que se dan en esta tierra.
Sólo te digo, María, tierna Madre
y tan querida, Virgen
y flor florecida en aromas celestiales:
Condúceme, Madre buena,
a los goces de la Vida.
Esa Virgen quiere cielo y nos habla de esperanza,
con María ya se alcanzan las delicias de la Vida y:
Dios te salve, María.
Quiero estar muy junto a ti
en la Ciudad del Encanto
sin tristezas ni quebrantos en esa Patria querida:
Cielo, cielo, todo cielo.
Bajo tu Amparo,
María,
cielo, cielo, sólo cielo.


(Aldo Gastón Alvarez Lizama)

No hay comentarios:

Publicar un comentario