REGNUM MARIAE
COR JESU ADVENIAT REGNUM TUUM, ADVENIAT PER MARIAM! "La Inmaculada debe conquistar el mundo entero y cada individuo, así podrá llevar todo de nuevo a Dios. Es por esto que es tan importante reconocerla por quien Ella es y someternos por completo a Ella y a su reinado, el cual es todo bondad. Tenemos que ganar el universo y cada individuo ahora y en el futuro, hasta el fin de los tiempos, para la Inmaculada y a través de Ella para el Sagrado Corazón de Jesús. Por eso nuestro ideal debe ser: influenciar todo nuestro alrededor para ganar almas para la Inmaculada, para que Ella reine en todos los corazones que viven y los que vivirán en el futuro. Para esta misión debemos consagrarnos a la Inmaculada sin límites ni reservas." (San Maximiliano María Kolbe)
- Página principal
- MADRE MARÍA ELVIRA DE LA SANTA CRUZ
- EL REINO DE MARÍA
- SANTO ROSARIO EN EL ESPÍRITU DE LA FRATERNIDAD
- LA GRAN PROMESA DEL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA
- DOGMAS MARIANOS
- EJERCICIO DE LAS FLORES
- ÚNETE AL REGNUM MARIAE
- CARITAS CHRISTI
- LA VOCACIÓN RELIGIOSA
- DOGMAS CATÓLICOS
- SOBRE LA CONCIENCIA Y LA MORAL
- CATEQUESIS SOBRE LA SANTA MISA
- MASTERPLAN PARA DESTRUIR LA IGLESIA
- POSICIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA FRENTE A LA MASONERÍA
- SOBRE EL APOSTOLADO DE LOS LAICOS
- DEVOCIÓN A LA PASIÓN
- FRATERNIDAD DE CRISTO SACERDOTE Y SANTA MARÍA REINA
miércoles, 23 de mayo de 2018
LA SANTA MISA: SACRIFICIUM LAUDIS
PREPARÁNDONOS PARA LA FIESTA DE CRISTO SACERDOTE (II)
En el Corazón de Cristo Sacerdote desborda la acción de gracias al Padre Eterno hasta el punto de inmolar la propia vida en aras del filial agradecimiento del Hijo y como reparación por las ingratitudes del género humano hacia la Bondad y la Providencia Divina.
En el acto de amor de Cristo Sacerdote, voluntariamente entregado a la muerte y sacrificado en el ara de la cruz, se redimen todas la ingratitudes de las creaturas humanas y se abren las puertas que nos posibilitan unirnos íntimamente al Verdadero y Sumo Sacerdote, de tal modo que podamos adherirnos a su acción de gracias al Padre, orientando nuestra vida hacia su glorificación, desandando el camino de ingratitud y de falta de correspondencia a su Amor por el que nos alejamos más y más de Él a causa de nuestro pecado en cuya raíz está siempre el orgullo, la soberbia y la divinización del propio yo.
Si el agradecimiento es la virtud de los mejores no podía Cristo dejar de darnos un ejemplo sublime de esta virtud tanto con sus gestos como con sus palabras:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños" (Mt 11,25)
He aquí uno de los aspectos principales de la oración personal de Jesús: la acción de gracias al Padre, propia de los pequeños, esto es de los hijos que se saben en todo dependientes del amor del Padre y sostenidos por su Providencia amorosa.
La diferencia entre los "grandes", sabios y entendidos, y los pequeños, siempre agradecidos, está en la dirección de la mirada vital de ambos. Mientras el "sabio y entendido" vive mirándose patológicamente a sí mismo, el "pequeño" tiene puesta su mirada en Aquél de quien todo lo recibe. Y la consecuencia es evidente: el corazón del primero está incapacitado para el agradecimiento porque todo lo refiere a sí mismo, al tiempo que el corazón del segundo desborda en acción de gracias.
En la raíz del pecado está siempre la falta de agradecimiento hacia Dios y por consecuencia se deriva el desagradecimiento hacia el prójimo. Porque el corazón desagradecido está ciego para reconocer los dones que recibe, está infartado por la falta de sentido de la gratuidad; late desacompasado por la furia de las malas pasiones; sufre las arritmias del egoísmo, de las envidias, de las celotipias, del rencor, de los deseos de venganza, etc.
En definitiva se trata de los dos caminos antagónicos que se presentan siempre ante el ser humano:
1-SOBERBIA: ante el deseo de alto honor y gloria, practicar la HUMILDAD, para reconocer que de nosotros mismos solo tenemos la nada y el pecado.
2-AVARICIA: ante el deseo de acaparar riquezas, practicar la GENEROSIDAD, para dar con gusto de lo propio a los pobres y a los que lo necesitan.
3- LUJURIA: ante el apetito sexual, practicar la CASTIDAD, para lograr el dominio de los apetitos sensuales.
4- IRA: ante un daño o dificultad, practicar la PACIENCIA, sufriendo con paz y serenidad todas las adversidades.
5- GULA: ante la comida y bebida, practicar la TEMPLANZA, con moderación en el comer y en el beber
6- ENVIDIA: ante el resentimiento por las cualidades, bienes o logros de otro porque reducen nuestra auto-estima, practicar la CARIDAD, deseando hacer siempre el bien al prójimo.
7- PEREZA: ante la desgana por obrar en el trabajo o por responder a los bienes espirituales practicar con DILIGENCIA la prontitud de ánimo para obrar el bien.
2-AVARICIA: ante el deseo de acaparar riquezas, practicar la GENEROSIDAD, para dar con gusto de lo propio a los pobres y a los que lo necesitan.
3- LUJURIA: ante el apetito sexual, practicar la CASTIDAD, para lograr el dominio de los apetitos sensuales.
4- IRA: ante un daño o dificultad, practicar la PACIENCIA, sufriendo con paz y serenidad todas las adversidades.
5- GULA: ante la comida y bebida, practicar la TEMPLANZA, con moderación en el comer y en el beber
6- ENVIDIA: ante el resentimiento por las cualidades, bienes o logros de otro porque reducen nuestra auto-estima, practicar la CARIDAD, deseando hacer siempre el bien al prójimo.
7- PEREZA: ante la desgana por obrar en el trabajo o por responder a los bienes espirituales practicar con DILIGENCIA la prontitud de ánimo para obrar el bien.
Así se nos ha manifestado el Corazón de Cristo Sacerdote, quien vive en todo momento con su mirada llena de agradecimiento y de amor puesta en el Padre.
El corazón agradecido de los "pequeños" es siempre un corazón humilde, generoso, casto, paciente, templado, caritativo y diligente.
Jesús, Sumo y Eterno Sacerdote, ha querido perpetuar en la Santa Misa los fines de su entrega al Padre y de su inmolación por nosotros en la Cruz:
1. La Adoración, para honrar al Padre como conviene.
2. La Acción de gracias, para agradecerle todos sus beneficios.
3. La entrega Propiciatoria, para darle alguna satisfacción de nuestros pecados y para ofrecerle sufragios por las almas del purgatorio.
4. La Impetración, para pedir y alcanzar todas las gracias que nos son necesarias.
Estas habrán de ser las disposiciones de todos los corazones que se acerquen al Altar del Señor, tanto para ofrecer el Santo Sacrificio como para participar plenamente en él uniéndose a Cristo mediante el ofrecimiento de la propia vida.
Un culto "en espíritu y en verdad" que para ser agradable y grato a Dios no puede estar desconectado de la propia vida mediante el ejercicio constante de esas mismas virtudes para con Dios y para con el prójimo.
P. Manuel María de Jesús F.F.
sábado, 19 de mayo de 2018
PREPARÁNDONOS PARA LA FIESTA DE CRISTO SACERDOTE
Hay deberes que se imponen a la recta
conciencia de la gente de bien, y en mayor grado a un sacerdote de
Jesucristo. Uno de estos deberes es la gratitud para con aquellos de quienes
hemos recibido en el camino de la vida la ayuda y el auxilio de bienes, sean
estos materiales, y mayormente aún bienes espirituales.
La gratitud es la virtud de los mejores, y
como toda virtud es gracia recibida de Dios. La persona agradecida no se
ensoberbece porque sabe que es Dios mismo quien le infunde ese espíritu de
agradecimiento. Sin embargo, la gracia no destruye la naturaleza sino que la
eleva, y por ello para alcanzar la virtud de ser uno agradecido con Dios y con
el prójimo debe contar antes a nivel natural con un espíritu agradecido, que
también es don de Dios y que por la fuerza de su gracia puede alcanzar el grado
de virtud.
Los mediocres, los raquíticos de corazón,
los soberbios y engreídos jamás serán agradecidos ni con Dios ni con el prójimo
en un nivel meramente humano, y aún menos en el orden sobrenatural.
La gratitud es la virtud que nos lleva a
tomar conciencia de los dones que recibimos cada día, a valorar la generosidad
del que nos los da y a mover nuestra voluntad para corresponder a estos dones,
aprovecharlos, desarrollarlos y ponerlos al servicio de los demás.
Como la gratitud es la virtud de los
mejores lo más frecuente es encontrarse en el camino de la vida con el
desagradecimiento, porque la masa gris y común se mueve entre la medianía
y los bajos fondos del espíritu humano dominados por el orgullo, la soberbia,
la altanería, el desagradecimiento y el encumbramiento del propio yo.
El refranero popular recoge
bien este espíritu cicatero que tristemente se ajusta a la realidad:
"Cría cuervos y te sacarán los ojos"; "Ningún malagradecido siente el favor recibido";"Hacerle
bien al ingrato, es lo mismo que ofenderle";"¿Cuántos enemigos
tienes? Tantos como favores he hecho"; "De desagradecidos está el
infierno lleno".
Vivimos en una sociedad en la que no
tenemos cultura del agradecimiento. Los de mediana edad y los más jóvenes han
crecido mal formados en la contracultura de "mis derechos" sin
reparar en mis obligaciones, entre las que se encuentra la obligación moral de
ser agradecidos con los padres, con los profesores, con los sacerdotes, con
todos aquellos de los que ha recibido algún bien por muy pequeño que sea.
Esta contracultura arrastrada en el propio
corazón al claustro y a la vida sacerdotal se convierte en el más grande
impedimento para que la jerarquía y los superiores puedan contar con
personas generosas, disponibles, desasidas de sí mismas y dispuestas a llegar
al holocausto del sacrificio personal.
De igual modo los fieles se encontrarán
enfrente de adolescentes caprichosos e inmaduros, a pesar de ser entrados en
años, que son el polo opuesto de aquél Corazón manso y humilde de Cristo al que
estos debieran hacer presente en medio de las comunidades cristianas y de la
sociedad entera.
No es cuestión de impecabilidad, algo con
lo que ni el Señor cuenta porque conoce bien el barro del que estamos hechos.
Es cuestión de actitud, de purificación del corazón, de recta intención. Es
cuestión de virtud.
"LA GENTE QUE MUERDE LA MANO QUE LOS
ALIMENTA NORMALMENTE LAME LA BOTA QUE LOS PATEA"
"Hay mucha gente que no sabe agradecer
y que a menudo hacen como los gatos (refiriéndome al animal felino), que tiene
fama de cerrar los ojos cuando le echan comida para no ver quién se la está
echando. La gente que práctica esa forma de ser a menudo dice cuando le hacen
un favor que “esa era su obligación”, o “él me hizo el favor porque le dio la
gana, yo no lo obligué”, porque con esas frases dejan salir su espíritu de
malagradecidos y de ingratitud.
Desde muy pequeño aprendí que “al que a uno
le da de comer, nunca su mano debes morder”. Quienes no saben agradecer es
porque practican la ingratitud como principio negativo. El ser humano debe
tener por norma agradecer hasta a sus enemigos (si es que los tiene), porque
les enseñan que de ellos ya no tiene que cuidarse, sino de los que se dicen
amigos.
El ingrato, el malagradecido olvida con
facilidad los favores y ayudas que ha recibido en el pasado"
El espíritu ingrato invalida e incapacita a
toda persona que aspira a entregar su vida al servicio de Dios, de la Iglesia y
de los hermanos. Bajo capas de apariencia, de las que a veces ni ellos mismos
son conscientes por su propia ceguera y orgullo, este tipo de personas, a no
ser que se conviertan por la purificación del corazón, lejos de ser
transparencia del Cristo humilde, sufrido,
siervo y obediente hasta la muerte de cruz, serán siempre un contra signo de
Aquél y de aquello que dicen querer representar.
El ingrato nunca debe a nadie, sólo a él se
le debe. Nunca piensa en la posibilidad de haber cometido ofensa, si acaso es
siempre el ofendido. Lo último que piensa es en el posible dolor causado a los
demás, y si llegara a pensarlo siempre lo justificaría bajo la excusa de haber
obrado en razón y justicia.
El ingrato es la encarnación misma del
espíritu farisaico contra el que Jesús libró sus más duras batallas y que
finalmente le llevó a su Pasión y muerte.
La ingratitud es el anti-evangelio, el
mayor cáncer que la Iglesia puede sufrir en sus miembros. No es el pecado, como
dice el Papa Francisco, porque pecadores somos todos, sino la corrupción misma,
porque el ingrato jamás admitirá su ingratitud ni se moverá ni un milímetro de
su "falsa razón".
¿Cómo se puede construir la torre de la
santidad y desarrollar el crecimiento de las virtudes teologales y cardinales
en un corazón ingrato por naturaleza y por propia elección? ES DEL TODO
IMPOSIBLE.
El agradecimiento y la ingratitud no parecen
importantes para la mayoría de las personas. Pero Dios ve las cosas de una
forma diferente. La ingratitud es uno de los síntomas de una sociedad y de una
Iglesia en peligro:“También debes saber esto: que en los postreros días
vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros,
vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos...” (2 Timoteo 3:1-2)
"El
hombre desagradecido considera todo como algo que Dios le debe desde su
nacimiento. Su orgullo lo convence de que el mundo existe para su propio uso. El
mismo orgullo que no le permite reconocer el bien de Dios, milita en contra de
reconocer el bien que otro ser humano le da. Existe un impedimento adicional
para reconocer los favores que otros hacen por nosotros: ello nos fuerza a
abandonar la fantasía de que somos auto-suficientes y a cargo de nuestro
propio destino. Nos llama a dar gracias a alguien más; nos obliga a dar
recíprocamente un bien. Por esto nuestra reacción natural es minimizar o, incluso,
negar la importancia de cualquier favor hecho a nosotros".
P. Manuel María de
Jesús F.F.
viernes, 18 de mayo de 2018
IN MEMORIAM
Cardenal Darío Castrillón Hoyos
Presidente Emérito de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei
Requiem aeternam dona ei, Domine,
Et lux perpetua luceat ei,
Te decet hymnus, Deus in Sion,
Et lux perpetua luceat ei,
Te decet hymnus, Deus in Sion,
Et tibi reddetur votum in Jerusalem;
Exaudi orationem meam,
Ad te omnis caro veniet.
Requiem aeternam dona ei, Domine,
Et lux perpetua luceat ei.
Kyrie eleison,
Christe eleison,
Kyrie eleison.
Exaudi orationem meam,
Ad te omnis caro veniet.
Requiem aeternam dona ei, Domine,
Et lux perpetua luceat ei.
Kyrie eleison,
Christe eleison,
Kyrie eleison.
Pater noster...
Deus, Qui inter apostolicos Sacerdotes famulum tuum Darium episcopali fecisti dignitate vigere, da ut eorum perpetuo aggregetur consortio. Per Christum Dominum Nostrum. Amen.
domingo, 29 de abril de 2018
CUANDO LA IGLESIA HABLABA AL MUNDO CON LA FUERZA DE DIOS
ALFIE EVANS, CIUDADANO ITALIANO, HA VOLADO AL CIELO
Pretiosa in conspectu Domini mors sanctorum eius
ES PRECIOSA A LOS OJOS DE DIOS LA MUERTE DE SUS SANTOS
HA LUCHADO COMO UN GUERRERO Y NOSOTROS CON ÉL.
PERO SU VIDA Y SU MUERTE NO HAN SIDO INÚTILES NI FÚTILES.
HAN HECHO RECOBRAR UN PUEBLO.
HAN DEVUELTO LA ESPERANZA A MILES COMO ÉL.
HAN LLAMADO A LA ORACIÓN.
Y HAN DEMOSTRADO QUE EN EUROPA AHORA EXISTE UNA NACIÓN -Y ES LA NUESTRA (ITALIA) CAPAZ DE ALZARSE EN PIE Y DEFENDER LA VIDA.
TODA VIDA. TAMBIÉN AQUELLA QUE ALGUIEN OSA DEFINIR FÚTIL.
AHORA ESTAMOS VECINOS A LA FAMILIA.
DESPUÉS HAREMOS TODO LO NECESARIO PARA QUE EN EUROPA Y EN EL MUNDO NO SUCEDAN NUNCA MÁS CASOS COMO ESTE.
DESDE EL CIELO RUEGA POR NOSOTROS CIUDADANO ALFIE.
ESTAMOS NECESITADOS.
SIMONE PILLON
(Abogado y Senador italiano)
W. A. MOZART Duerme mi pequeño Príncipe
Canta: Nana Mouskouri
sábado, 28 de abril de 2018
UNA ELECCIÓN ORQUESTADA PARA UNA REFORMA EN SENTIDO LUTERANO
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







