REGNUM MARIAE

REGNUM MARIAE
COR JESU ADVENIAT REGNUM TUUM, ADVENIAT PER MARIAM! "La Inmaculada debe conquistar el mundo entero y cada individuo, así podrá llevar todo de nuevo a Dios. Es por esto que es tan importante reconocerla por quien Ella es y someternos por completo a Ella y a su reinado, el cual es todo bondad. Tenemos que ganar el universo y cada individuo ahora y en el futuro, hasta el fin de los tiempos, para la Inmaculada y a través de Ella para el Sagrado Corazón de Jesús. Por eso nuestro ideal debe ser: influenciar todo nuestro alrededor para ganar almas para la Inmaculada, para que Ella reine en todos los corazones que viven y los que vivirán en el futuro. Para esta misión debemos consagrarnos a la Inmaculada sin límites ni reservas." (San Maximiliano María Kolbe)

domingo, 19 de julio de 2015

EL "CRUCIFIJO" MARXISTA

EXTRACTO DE LA ENCÍCLICA «DIVINI REDEMPTORIS» SOBRE EL COMUNISMO ATEO

del Papa Pío XI promulgada el 19 de marzo de 1937

Este peligro tan amenazador, ya lo habéis comprendido, Venerables Hermanos, es el comunismo bolchevique y ateo, que tiende a derrumbar el orden social y a socavar los fundamentos mismos de la civilización cristiana.

Y por lo que hace al comunismo, ya desde el 1846 Nuestro venerado Predecesor Pío IX, de s. m., pronunció una solemne condenación, confirmada después en elSyllabus, contra la nefanda doctrina del llamado comunismo, tan contraria al mismo derecho natural, la cual, una vez admitida, llevaría a la radical subversión de los derechos, bienes y propiedades de todos y aun de la misma sociedad humana. Más tarde, otro Predecesor Nuestros, de i. m., León XIII, en la encíclica Quod Apostolici muneris, lo definía mortal pestilencia que serpentea por las más íntimas entrañas de la sociedad humana y conduce al peligro extremo de la ruina; y con clarividencia indicaba que el ateísmo de las masas populares en la época del tecnicismo, traía su origen de aquella filosofía, que de siglos atrás se afanaba por lograr que la ciencia y la vida se separasen de la fe y de la Iglesia.

También Nos, durante Nuestro Pontificado, hemos denunciado a menudo y con apremiante insistencia las corrientes ateas que crecían amenazadoras. Cuando, en 1924, Nuestra misión de socorro volvía de la Unión Soviética, condenamos Nos los errores y métodos de los comunistas, en una Alocución especial, dirigida al mundo entero. Y en Nuestras encíclicas Miserentissimus Redemptor, Quadragesimo anno, Caritate Christi, Acerba animi, Dilectissima Nobis, elevamos solemne protesta contra las persecuciones desencadenadas en Rusia, México y España

Hasta los más encarnizados enemigos de la Iglesia, que desde Moscú dirigen esta lucha contra la civilización cristiana, atestiguan con sus ininterrumpidos ataques de palabra y obra que el Papado, también en nuestros días, continúa fielmente tutelando el santuario de la religión cristiana, y que ha llamado la atención sobre el peligro comunista con más frecuencia y de modo más persuasivo que cualquier otra autoridad pública terrenal.

La doctrina, que el comunismo oculta bajo apariencias a veces tan seductoras, se funda hoy esencialmente en los principios del materialismo, llamado dialéctico e histórico, ya proclamados por Marx, y cuya única genuina interpretación pretenden poseer los teorizantes del bolchevismo. Esta doctrina enseña que no existe más que una sola realidad, la materia, con sus fuerzas ciegas: la planta, el animal, el hombre son el resultado de su evolución… En semejante doctrina es evidente que no queda ya lugar para la idea de Dios…todas las fuerzas, sean las que fueren, que se oponen a esas violencias sistemáticas, deben ser aniquiladas como enemigas del género humano.

El comunismo, además, despoja al hombre de su libertad, principio espiritual de su conducta moral, quita toda dignidad a la persona humana y todo freno moral contra el asalto de los estímulos ciegos… sostiene el principio de la absoluta igualdad, rechazando toda jerarquía y autoridad establecida por Dios, incluso la de los padres… no existe para el comunismo nada que ligue a la mujer con la familia y la casa. Al proclamar el principio de la emancipación de la mujer, la separa de la vida doméstica y del cuidado de los hijos para arrastrarla a la vida pública y a la producción colectiva en la misma medida que al hombre; se dejará a la colectividad el cuidado del hogar y de la prole. Niega, finalmente, a los padres el derecho a la educación, porque éste es considerado como un derecho exclusivo de la comunidad, y sólo en su nombre y por mandato suyo lo pueden ejercer los padres.

¿Qué sería, pues, la sociedad humana basada sobre tales fundamentos materialistas? Sería una colectividad sin más.

Venerables Hermanos: ¡tal es el nuevo evangelio, que el comunismo bolchevique y ateo pretende anunciar a la humanidad como un mensaje de salvación y de redención! Sistema lleno de errores y sofismas; opuesto a la razón y a la revelación divina; subversivo del orden social, porque destruye sus bases fundamentales; desconocedor del verdadero origen, naturaleza y fin del Estado; negador de los derechos de la personalidad humana, de su dignidad y libertad.

Además, esta difusión tan rápida de las ideas comunistas, que se infiltran en todos los países, grandes y pequeños, civilizados o retrasados, de modo que ningún rincón de la tierra se ve libre de ellas, se explica por una propaganda verdaderamente diabólica, tal como jamás conoció el mundo: propaganda dirigida desde un solo centro y hábilmente adaptada a las condiciones de los diversos pueblos; propaganda que dispone de grandes medios económicos, de organizaciones gigantescas, de congresos internacionales, de innumerables fuerzas bien adiestradas; propaganda que se hace en folletos y revistas, en el cinematógrafo y en el teatro, en la radio, en las escuelas y hasta en las Universidades, y que penetra poco a poco en todas las clases sociales, aun en las más sanas, sin que se aperciban casi del veneno que insensiblemente va infiltrándose cada vez más en todos los espíritus y en los corazones todos.

CONSPIRACIÓN DEL SILENCIO

Un tercer y muy poderoso factor contribuye a la intensa difusión del comunismo: esa verdadera conspiración del silencio en la mayor parte de la Prensa mundial no católica. Decimos conspiración, porque no se puede explicar de otro modo que una Prensa tan ávida de poner de relieve aun los más menudos incidentes cotidianos, haya podido pasar en silencio, tanto tiempo, los horrores cometidos en Rusia, en México y también en gran parte de España, y hable relativamente tan poco de organización mundial tan vasta como el comunismo moscovita. Silencio debido en parte a razones de una política poco previsora; silencio, apoyado por diversas organizaciones secretas que hace tiempo tratan de destruir el orden social cristiano.

LUCHA CONTRA TODO LO DIVINO

Ese es, desgraciadamente, el espectáculo que contemplamos: por primera vez en la historia, asistimos a una lucha fríamente intentada y arteramente preparada por el hombre contra todo lo que es divino. El comunismo es, por naturaleza, antirreligioso, y considera la religión como el opio del pueblo porque los principios religiosos, que hablan de la vida de ultratumba, impiden que el proletario aspire a la conquista del paraíso soviético, que es de este mundo.

Por lo tanto, así como el hombre no puede sustraerse a los deberes para con la sociedad civil, impuestos por Dios, y así como los representantes de la autoridad tienen el derecho de obligarle a su cumplimiento cuando lo rehuse ilegítimamente, así también la sociedad no puede privar al hombre de los derechos personales que le han sido concedidos por el Creador -antes hemos aludido a los más importantes-, ni hacer, por principio, imposible su uso. Es, pues, conforme a la razón y a sus exigencias, que en último término todas las cosas de la tierra estén ordenadas a la persona humana, para que por su medio hallen el camino hacia el Creador. Y al hombre, a la persona humana, se aplica lo que el Apóstol de las Gentes escribe a los Corintios sobre el plan divino de la salvación cristiana: Todo es vuestro, vosotros sois de Cristo, Cristo es de Dios. Mientras el comunismo empobrece a la persona humana, invirtiendo el orden en las relaciones del hombre y de la sociedad, ¡ved las alturas a que la razón y la revelación elevan a aquélla!

NECESIDAD DE DEFENSA

Tal es, Venerables Hermanos, la doctrina de la Iglesia, la única que, como en todos los demás campos, también en el terreno social puede traer verdadera luz y ser la salvación frente a la ideología comunista. Pero es preciso que esta doctrina se realice cada vez más en la práctica de la vida, conforme al aviso del apóstol Santiago: Sed… obradores de la palabra, y no tan sólo oidores, engañandoos a vosotros mismos; por esto, lo que más urge al presente es aplicar con energía los oportunos remedios para oponerse eficazmente a la amenazadora revolución que se está preparando. Tenemos la firme confianza de que al menos la pasión, con que los hijos de las tinieblas trabajan día y noche en su propaganda materialista y atea, servirá para estimular santamente a los hijos de la luz a un celo no desigual, y aun mayor, por honor de la Majestad divina.

¿Qué, pues, hacer? ¿Qué remedios emplear para defender a Cristo y la civilización cristiana contra ese tan pernicioso enemigo? Como un padre en el seno de la familia, quisiéramos Nos conversar, por decirlo así, en la intimidad, sobre los deberes que la gran lucha de nuestros días impone a todos los hijos de la Iglesia, dirigiendo también Nuestra paternal admonición aun a aquellos hijos que se han alejado de ella.

…son demasiados los que son católicos casi sólo de nombre; demasiados los que, aun observando más o menos fielmente las prácticas más esenciales de la religión que se glorían de profesar, no se preocupan de conocerla mejor ni de adquirir una convicción más íntima y profunda, y menos aún de hacer que al barniz exterior corresponda el interno esplendor de una conciencia recta y pura, que comprenda y cumpla todos sus deberes bajo la mirada de Dios. Sabemos cuánto aborrece el Divino Salvador esta vana y falaz exterioridad, El, que quería que todos adorasen al Padre en espíritu y verdad. Quien no vive verdadera y sinceramente según la fe que profesa, no podrá sostenerse mucho tiempo hoy, cuando tan fuerte sopla el viento de la lucha y de la persecución, sino que será arrastrado miserablemente por este nuevo diluvio que amenaza al mundo; y así, mientras se labra su propia ruina, expondrá también a ludibrio el nombre de cristiano.

INSIDIA COMUNISTA

En otras partes llevan su hipocresía hasta hacer creer que el comunismo en los países de mayor fe o de mayor cultura tomará un aspecto más suave, y no impedirá el culto religioso y respetará la libertad de conciencia. Y hasta hay quienes, refiriéndose a ciertos cambios introducidos recientemente en la legislación soviética, deducen que el comunismo está ya para abandonar su programa de lucha contra Dios.

Procurad, Venerables Hermanos, que los fieles no se dejen engañar. El comunismo es intrínsecamente perverso; y no se puede admitir que colaboren con él, en ningún terreno, quienes deseen salvar la civilización cristiana. Y si algunos, inducidos al error, cooperasen a la victoria del comunismo en sus países, serían los primeros en ser víctimas de su ceguera; y cuanto las regiones, donde el comunismo consigue penetrar, más se distingan por la antigüedad y la grandeza de su civilización cristiana, tanto más devastador se manifestará allí el odio de los sin Dios.

ORACIÓN Y PENITENCIA

Pero si el Señor no guardare la ciudad, en vano vigila el centinela. Por esto, como último y poderosísimo remedio, os recomendamos, Venerables Hermanos, que en vuestras diócesis promováis e intensifiquéis del modo más eficaz el espíritu de oración, unido a la penitencia cristiana. Cuando los Apóstoles preguntaron al Salvador por qué no habían podido librar del espíritu maligno a un endemoniado, les respondió el Señor: Tales demonios no se lanzan más que con la oración y el ayuno. Tampoco podrá ser vencido el mal que hoy atormenta a la humanidd sino con una santa y universal cruzada de oración y de penitencia; y recomendamos singularmente a las Ordenes contemplativas, masculinas y femeninas, que redoblen sus súplicas y sacrificios para impetrar del cielo una poderosa ayuda a la Iglesia en las luchas presentes, con la poderosa intercesión de la Virgen Inmaculada, la cual, así como un día aplastó la cabeza de la antigua serpiente, así también es hoy segura defensa e invencible Auxilio de los cristianos.

Los que militan en la Acción Católica, tan bien preparados y adiestrados, serán los primeros e inmediatos apóstoles de sus compañeros de trabajo y los preciosos auxiliares del sacerdote para llevar la luz de la verdad y para aliviar las graves miserias materiales y espirituales en innumerables zonas que se han hecho refractarias a toda acción de los ministros de Dios por inveterados prejuicios contra el clero o una deplorable apatía religiosa. Así es como, bajo la guía de sacerdotes particularmente expertos, se cooperará a esa asistencia religiosa a las clases trabajadoras, que tanto Nos preocupa, porque es el medio más apto para preservar a esos amados hijos Nuestros de la insidia comunista.

Además de este apostolado individual, muchas veces silencioso, pero utilísimo y eficaz, es también propio de la Acción Católica difundir ampliamente por medio de la propaganda oral y escrita los principios fundamentales que han de servir a la construcción de un orden social cristiano, como se desprende de los documentos pontificios.

Nos pensamos también en las organizaciones profesionales de obreros, de agricultores, de ingenieros, de médicos, de patronos, intelectuales, y otras semejantes: hombres y mujeres, que viven en las mismas condiciones culturales y a quienes la naturaleza misma reúne en agrupaciones homogéneas. Precisamente estos grupos y estas organizaciones están destinados a introducir en la sociedad aquel orden que tuvimos presente en Nuestra encíclica Quadragesimo anno, y a difundir así el reconocimiento de la realeza de Cristo en los diversos campos de la cultura y del trabajo.

LLAMAMIENTO A TODOS

Pero en esta lucha, empeñada por el poder de las tinieblas contra la idea misma de la Divinidad, queremos Nos esperar que, además de todos los que se glorían del nombre de Cristo, se muestren dispuestos también cuantos creen en Dios y lo adoran, que son aún la inmensa mayoría de los hombres. Renovamos, por lo tanto, el llamamiento que hace ya cinco años lanzamos en Nuestra encíclica Caritate Christi, a fin de que también ellos concurran leal y cordialmente por su parte para apartar de la humanidad el gran peligro que a todos amenaza. Porque -como decíamos entonces- el creer en Dios es el fundamento firmísimo de todo orden social y de toda responsabilidad en la tierra, y por esto cuantos no quieren la anarquía y el terror deben con toda energía consagrarse a que los enemigos de la religión no consigan el fin que con tanta claridad han proclamado[47].

Paternal llamamiento

No podemos terminar esta Encíclica sin dirigir una palabra a aquellos hijos Nuestros que ya están contagiados, o poco menos, por el mal comunista. Los exhortamos vivamente a que oigan la voz del Padre que los ama, y rogamos al Señor que los ilumine para que abandonen el resbaladizo camino que los lleva a una inmensa y catastrófica ruina, y reconozcan ellos también que el único Salvador es Jesucristo Señor Nuestro, pues no se ha dado a los hombres otro nombre debajo del cielo por el cual debamos salvarnos.

CONCLUSIÓN

Y para apresurar la paz de Cristo en el reino de Cristo, por todos tan deseada, ponemos la gran acción de la Iglesia católica contra el comunismo ateo mundial bajo la égida del poderoso Protector de la Iglesia, San José. El pertenece a la clase obrera y él experimentó el peso de la pobreza en sí y en la Sagrada Familia, de la que era jefe solícito y amante; a él le fue confiado el divino Niño, cuando Herodes envió sus sicarios contra El. Con una vida de absoluta fidelidad en el cumplimiento del deber cotidiano, ha dejado un ejemplo de vida a todos los que tienen que ganar el pan con el trabajo de sus manos, y mereció ser llamado el Justo, ejemplo viviente de la justicia cristiana que debe dominar en la vida social.

Levantando la mirada, Nuestra fe ve los nuevos cielos y la nueva tierra de que habla el primer Predecesor Nuestro, San Pedro. Mientras las promesas de los falsos profetas se resuelven en sangre y lágrimas, brilla con celestial belleza la gran profecía apocalíptica del Redentor del mundo: He aquí que Yo renuevo todas las cosas.

No Nos resta, Venerables Hermanos, sino elevar las manos paternas y hacer descender sobre vosotros, sobre vuestro clero y pueblo, sobre toda la gran familia católica, la Bendición Apostólica.

Dado en Roma, junto a San Pedro, en la fiesta de San José, Patrono de la Iglesia universal, el 19 de marzo de 1937, año décimosexto de Nuestro Pontificado.

sábado, 20 de junio de 2015

SÁBADO MARIANO

ORACIÓN PARA OFRECER SACRIFICIOS
¡Oh Jesús, te ofrezco este sacrificio por tu amor, por la conversión de los pobres pecadores y en reparación de los pecados que tanto ofenden al Inmaculado Corazón de María!
ORACIONES ENSEÑADAS POR EL ÁNGEL
¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman! (Tres veces).
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con los que Él mismo es ofendido. Y Por los méritos infinitos de Su Sacratísimo Corazón y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pobres pecadores.
(Los Pastorcitos rezaban estas dos oraciones de rodillas y con la frente inclinada hacia el suelo)
A RECITAR DURANTE EL ROSARIO
¡Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva a todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia! (Se dice al fin de cada decena, después del Gloria.)
JACULATORIA
¡Oh, Santísima Trinidad!, os adoro. Señor mío y Dios mío, os amo en el Santísimo Sacramento.

viernes, 12 de junio de 2015

¡SAGRADO CORAZÓN, EN VOS CONFÍO!

Postrado ante tus pies, humildemente,
Vengo a pedirte dulce Jesús mío,
Poderte repetir constantemente:
¡Sagrado Corazón, en Vos confío!

Si la confianza es prueba de ternura,
Esta prueba de amor darte yo ansío,
Aun cuando este sumido en amargura,
¡Sagrado Corazón, en Vos confío!

En las horas más tristes de mi vida,
Cuando todos me dejen, ¡Oh Dios mío!,
Y el alma esté por penas combatida,
¡Sagrado Corazón, en Vos confío!

Aunque sienta venir la desconfianza,
Y aunque todos me miren con desvío,
No será confundida mi esperanza:
¡Sagrado Corazón, en Vos confío!

Si contraje contigo santa alianza
Y te di todo mi amor y mi albedrío,
¿Cómo ha de ser frustrada mi esperanza?
¡Sagrado Corazón, en Vos confío!

Y siento una confianza de tal suerte,
Que sin temor a nada Jesús mío,
Espero repetir hasta la muerte:
¡Sagrado Corazón, en Vos confío!
Amén.

jueves, 4 de junio de 2015

LA MADRE QUE REPARTE EL PAN DIARIO

"Tomad: Este es mi Cuerpo... ". Y los trigales
se estremecieron en clamor de harina.
Aquí la vida empieza, aquí termina
un tiempo de relámpagos mortales.


"Bebed: Esta es mi Sangre... ". Y las carrales,
enardecidas por tu voz divina,
te ofrecieron su gracia diamantina
con un rumor de besos y cristales.


"Tomad...,comed...". Es Dios que ha descendido
en silencio de Amor, sin que se sienta
y en un beso de pan se nos esconde.


Dios alimento para ser comido
por una humanidad que vive hambrienta
pero que busca el pan no sabe donde.


II
Nace tan niño tu Misterio, brota
tu inmensidad de un modo tan sencillo
como el sol que se encierra en un anillo
o como el mar que cabe en una gota.


Agua que mana en paz, que no se agota,
vino de amor que nace en el albillo,
silencio con rumor de cimbalillo,
beso de luz y vuelo de gaviota.


Te haces cosa, Señor, harina, oblea,
para que no haya nadie que se asombre
y te coma setenta veces siete.


Bendita sea, Amor, bendita sea
esta locura por hacerte hombre
y pan y vino en celestial banquete.


III
Este es el tiempo del Amor, la hora
en que se da el Señor en Pan y en Vino
para poder andar este camino
que va desde la Cruz hasta la Aurora.


Dios, Panadero y Pan, ayer y ahora,
Vendimiador y Viña y Catavino.
Divinidad de Amor, Dios Uno y Trino
tendiéndonos su mano salvadora.


Que se nos dá en bebida y alimento,
que se derrama enamoradamente
en cada corazón y en cada vida.


Dios que se nos entrega en testamento,
que se nos sigue dando eternamente
que a ser para siempre nos convida.

IV
Y nosotros, Señor... ¿ qué te hemos dado
a cambio de este Amor que nos demuestras?
A tus palabras santas y maestras
¿con qué palabras hemos contestado?


Cuántas veces, señor, hemos callado
a causa de unas culpas que son nuestras
y son tantas, Señor, tantas las muestras
que te hemos, otra vez, crucificado.


Y Tú, a pesar de todo, cada día
nos sigues ofreciendo tu Alimento
y con qué desamor lo despreciamos.


¿ Cómo no amar, Señor, la Eucaristía
si el corazón del hombre sigue hambriento
y solo esperas Tú que te comamos... ?



V
Todo el día esperándonos en vano
y nosotros sin ver que nos esperas.
Te tratamos lo mismo que si fueras
un amigo que ha muerto, un ser lejano.


¡Qué paciencia la tuya, qué océano
de Amor sin arrecifes ni riberas!
Dime: ¿ Cómo es posible que nos quieras
y no nos dejes nunca de la mano?


Danos, Señor, tu Pan de cada día,
el vino de tu Sangre derramada,
el Sol primaveral de tu Alegría.


Y después de tu Gracia inmaculada,
que no haya nada en mí que no sonría
que no haya nada, Amor, que no haya nada.


VI
Callado estás, Señor, como una herida,
silencioso como una madrugada;
no dices nada en el Sagrario, nada,
que ya lo has dicho todo con tu vida.


Vive, Señor, tu voz enmudecida,
sordomuda de amor, encarcelada
y cuanto más humilde y más callada
más nos alienta para ser oída.


Que es tu silencio el que me está diciendo
que estás tan encerrado para amarme,
para que yo te llame y Tú me abras.


Porque si con mi fe te estoy oyendo
y todo me lo dices sin hablarme,
¿para qué necesito tus palabras?


VII
A cambio de la pena de no verte
me das, Señor, el júbilo de amarte
que si ayuno de amor por contemplarte
puedo saciar mis ansias de comerte.


Oh, Señor de la vida y de la muerte,
tanto es tu Amor que necesitas darte
enteramente todo en cada parte
cuando el pan en tu Cuerpo se convierte.


Tu Amor es como un mar que no se agota,
como un vino que nunca se termina
o una fuente que mana y que no cesa.


Un mar que cabe entero en una gota,
un sol donado en ósculo de harina,
Dios en vino y en pan sobre una mesa.


VIII
Señor, cuánto agradezco que me digas
lo que me dices sin decir, callado,
derramando tu Amor sacramentado
como el sol se derrama en las espigas.


Qué júbilo, Señor, que me bendigas
como la lluvia que bendice al prado
y que de rosas hayas enjambrado
mi corazón de cardos y de ortigas.


Señor, cuánto agradezco que me ames
como si fuera yo el único amado
y Tú el único Amor que hay en mi vida.


Que en vino generoso te derrames,
que te me des en pan recién cortado,
que me ames tan sin peso y sin medida.


IX
También María está, se la presiente
pudorosa como una primavera.
Se la nota en el gesto, en la manera
de Jesús al partir el pan reciente.


Junto al Amor, junto a la Cruz, valiente,
en pié, rota por dentro pero entera,
Madre Consoladora y enfermera,
que ante el dolor ¡qué pronto se la siente!


Que sabiéndole harina de su harina,
Pan de su pan y Amor de sus amores,
María siempre está junto al Sagrario.


Porque es la luz que todo lo ilumina,
el bálsamo de todos los dolores,
la Madre que reparte el pan diario.


(José María Fernández Nieto)

OVEJA PERDIDA, VEN


            Oveja perdida, ven
            sobre mis hombros, que hoy
            no sólo tu pastor soy,
            sino tu pasto también.

            Por descubrirte mejor
            cuando balabas perdida,
            dejé en un árbol la vida
            donde me subió el amor;
            si prenda quieres mayor,
            mis obras hoy te la dan.

            Pasto, al fin, hoy tuyo hecho,
            ¿cuál dará mayor asombro,
            o al traerte yo al hombro
            o el traerme tú en el pecho?
            Prenda son de amor estrecho
            que aun los más ciegos las ven.
Luis de Góngora

lunes, 1 de junio de 2015

CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Corazón de Jesús,
manantial inagotable de gracia,
amor y paz. Corazón del que nació
la Iglesia, gracias por recibirme
en ella en el bautismo. Gracias por
mostrarme en ella el rostro de tu Padre.
Gracias por enviarnos tu Espíritu Santo
que nos congrega y construye.
Gracias por continuar ofrendándote
diariamente en la Eucaristía que
une y alimenta.
Yo me entrego y consagro a ti.
Quiero vivir a plenitud mis promesas
bautismales. Adéntrame, Señor Jesús,
en tu Corazón. Cámbiame este corazón
de piedra. Que se parezca al tuyo para
que no quiera hacer ya más mi voluntad,
sino, como Tú, la del Padre.
Préstame tu Corazón herido, tu corazón
fuerte, para que aprenda a entregarme
entero y sin reservas a la empresa de
que venga a nosotros tu Reino de justicia,
de amor y de paz.
Amén.