REGNUM MARIAE

REGNUM MARIAE
COR JESU ADVENIAT REGNUM TUUM, ADVENIAT PER MARIAM! "La Inmaculada debe conquistar el mundo entero y cada individuo, así podrá llevar todo de nuevo a Dios. Es por esto que es tan importante reconocerla por quien Ella es y someternos por completo a Ella y a su reinado, el cual es todo bondad. Tenemos que ganar el universo y cada individuo ahora y en el futuro, hasta el fin de los tiempos, para la Inmaculada y a través de Ella para el Sagrado Corazón de Jesús. Por eso nuestro ideal debe ser: influenciar todo nuestro alrededor para ganar almas para la Inmaculada, para que Ella reine en todos los corazones que viven y los que vivirán en el futuro. Para esta misión debemos consagrarnos a la Inmaculada sin límites ni reservas." (San Maximiliano María Kolbe)

sábado, 14 de marzo de 2015

SÁBADO MARIANO

MARÍA, REINA DE LOS MÁRTIRES
Invocando a María como Reina de los mártires, deseamos reconocer su lugar eminente en la obra de la salvación, en cuanto esta obra suscita las ofrendas heroicas del martirio. 

El valor del martirio ha sido subrayado en particular por Jesús al dirigirse a Pedro: «En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras». Y el evangelista agrega: «Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios» (Jn 21,18-19). 

El anuncio hecho a Pedro nos hace comprender la importancia del martirio como don supremo que asocia al apóstol al destino de su Maestro. Jesús le había dicho a su discípulo: «Apacienta mis ovejas». Para cumplir adecuadamente su misión como pastor, Pedro estaba llamado a compartir el sacrificio de su propia vida: «El buen pastor da su vida por las ovejas» (Jn 10,11). 

La predicción del martirio fue especialmente más dura para Pedro porque, en el primer anuncio de la Pasión, había reaccionado con violencia; se había rebelado y había pedido que el acontecimiento doloroso fuera borrado del programa, pero Jesús le había reprochado: «Tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres» (Mc 8,32). Luego, entendió que la prueba era necesaria para el cumplimiento de la misión. El anuncio del martirio futuro confirma esta verdad. 

Podemos observar que las circunstancias del anuncio suscitaron una reflexión en la mente de Pedro, con la comparación entre su suerte y la del discípulo predilecto: cuando Pedro había preguntado por Juan: «Señor, y éste, ¿qué?» (Jn 21,21), había recibido una respuesta que mostraba un destino muy distinto del martirio: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa?». 

Por voluntad de Cristo, el apóstol Juan no moriría de muerte violenta, sino que esperaría la llegada de aquél que lo había llamado y que, en el momento que él escogiera, pondría fin a su vida en 
la tierra. 

El
 destino dispuesto para Juan nos demuestra que no todos los apóstoles han acabado sus vidas con el martirio. Nos ayuda a comprender mejor que no era necesario que María diese el testimonio supremo del martirio para estar plenamente unida a su Hijo en el cumplimiento de su misión redentora. 

Por cierto, María ha ofrecido a Jesús la participación más elevada en la obra de la salvación y que ha dado mucho fruto para la humanidad. Pero esa participación no implicaba compartir la crucifixión. Era algo adecuado a su papel de madre. El dolor de María fue el de su corazón maternal. En este sentido, vivió el martirio no en su cuerpo, sino en su corazón. 
Desde este punto de vista, María es reina de los mártires, porque en ella el martirio ha encontrado una expresión nueva, el compromiso en un dolor que toca el fondo del alma en unión con el dolor de Cristo crucificado. Ese dolor es ofrecido perfectamente, con una generosidad sin reservas. 

En María, la participación en el sacrificio redentor está marcada por un clima de serenidad y mansedumbre, como conviene a un corazón de madre. A veces, las circunstancias del martirio podrían despertar tentaciones de venganza o de hostilidad. En el sufrimiento de la cruz, el corazón de la madre de Jesús permaneció colmado de compasión y perdón. La participación en la ofrenda del Salvador ha sido para María una participación en la bondad del corazón apacible y humilde de Cristo. 

En el Calvario, María ofreció un testimonio superior de caridad, que corresponde al significado fundamental del martirio. Su corazón maternal rebosaba de amor a Cristo y toda la humanidad.
P. Jean Galot

jueves, 12 de marzo de 2015

LA VIDA DE ORACIÓN

El laico vive en condiciones que hacen más difícil la meditación, la paz interior y la vida de oración. Vivir inmersos en las cosas del mundo es propio de ellos, a diferencia del sacerdote y del religioso que ha sido "tomado de entre los hombres..." (Heb 5,1) «El mundo se convierte en el ámbito y el medio de la vocación cristiana de los laicos» (Christifideles laici, 15). Cuanto más caminan en el desierto, mayor sed experimentan. Cuanto más buscan, más desean el encuentro. Cuanto más se afanan, más anhelan descanso duradero. Cuanto más se agitan, más necesitan la paz interior.
Considerando la condición de vida del laico, creo que algunas características de su estilo de oración deberían ser las siguientes:
1. Que busquen sobre todo la vida de oración, entendida como una relación de amistad con Dios a lo largo de la jornada, una relación estable, un estado. La oración no como algo paralelo a la vida cotidiana, sino como su condición de criatura que se relaciona con su Creador, de hijo que trata con su Padre, de pecador que ama a su Salvador, de caminante que escucha y se deja ayudar por su Guía. La oración es trato directo con el Dios vivo. La relación con Dios es mucho más profunda y va mucho más allá que una actividad que dure 5, 15 ó 30 minutos al día. La vida de oración es cuestión de identidad.
2. Que la jornada sea búsqueda y hallazgo de Dios a lo largo del día, descubrimiento continuo de una Presencia omnipresente. Esto lo permite la audacia y la condescendencia de Dios que nos sale al paso en todas partes y que se revela en todas las cosas. Así la vida de oración será escucha atenta capaz de descubrir en todo la voz de Dios que nos dice que nos ama y del Espíritu Santo que nos muestra el camino. La vida de oración será mirada pura y penetrante capaz de reconocer en todo los rasgos del Autor. Todo es transparencia de la presencia de Dios, todo es voz que comunica la Palabra: el alba, la luz, el trabajo, las personas, las voces, los silencios, los árboles, las nubes, la lluvia, la comida, las ideas, los éxitos, los fracasos, las sonrisas, las tristezas, las caricias, las heridas, la oscuridad, las estrellas. "Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables." (Rm 1,20).
3. Que busquen espacios de silencio y soledad, tiempos fuertes reservados y dedicados exclusivamente al encuentro consigo mismos y al trato de amistad con Jesucristo. Que para ello busquen o se hagan un tiempo diario para Dios, en un lugar que favorezca el recogimiento y libre de interrupciones. Es difícil y exigente, pero indispensable. En un principio cuesta, pero luego se convierte en una necesidad. Requiere orden, disciplina, mortificación y constancia, pero si no quiere morir de hambre tiene que darse tiempo para comer: "He aquí que yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo." (Ap 3,20) El silencio exterior será el camino para hacer silencio interior y descubrir la presencia de Cristo en su corazón, por la gracia.
4. Que encuentren en la oración una respuesta a la intensidad de la vida, a la dispersión mental y al reclamo profundo del corazón. En medio de tanto ruido, tantos estímulos, tantas prisas y presiones, la oración personal se convierte para el laico en una necesidad. La oración no debería verse como algo más que meter a presión en un horario ya de por sí saturado, como una carga o compromiso, sino como descanso y liberación, remanso de paz, fuente de inspiración para seguir adelante.
5. Que su oración sea encuentro con un Amigo que llevan dentro, como acogida de Aquél que les amó primero, como trato natural con un Compañero cercano, con un Padre que mendiga atención, con un Amor rico en misericordia, fiel y duradero. La meditación es encuentro personal con Quien está siempre pensando en mí, que nunca jamás me abandona ni me suelta aunque le falle o no le ponga atención, con el Dios que me escruta y me conoce, para quien todas mis sendas le son familiares (cfr. Salmo 139), que es misericordioso aunque le ignore o le rechace, que habita en mi corazón como dulce huésped del alma. Que en ese encuentro diario hallen respuesta a la búsqueda mutua de fidelidad e intimidad: la de Dios y la suya propia.
6. Que descubran en la meditación cristiana un camino capaz de integrar y unificar la existencia: Como constataba el Card. Ratzinger en la introducción a la carta "Orationis formas", hay una nueva conciencia de la unidad de la persona humana, de su corporeidad y espiritualidad; de la necesidad de un principio unificador del cosmos y de la propia existencia. La meditación integra el mundo en que vivimos, las personas con que nos relacionamos, los problemas, todo el acontecer de la vida cotidiana, la propia historia (pasado, presente y futuro), el origen y el fin. Ante tanta dispersión, la meditación cristiana ofrece un principio unificador, que lo llevamos dentro y que a la vez nos trasciende. La meditación cristiana permite volver sobre sí mismo y descubrir que somos un ser en relación con el Dios de la fe, nuestro Creador, Salvador y Guía. La meditación cristiana ubica, ayuda a construir la propia existencia con sentido de lo esencial. La meditación cristiana armoniza y da sentido, porque es encuentro consigo mismo como ser libre ante Aquél que libremente nos ha creado y nos interpela. Todo mi yo que encuentra y responde al Tú de Dios.
7. Oración de quien sabe disfrutar la vida y que alaba y agradece al Creador a lo largo de la jornada por tantas experiencias maravillosas que ofrecen el amor humano, la familia, la naturaleza, el desarrollo, la vida social, la cultura, el arte, la ciencia... Oración de quien al palpar los límites y la caducidad de las cosas materiales y de los hombres, y experimentar la fugacidad inexorable de la vida, se adhiere con fe y confianza a la roca firme del amor de Dios, del que no puede dudar aunque no siempre lo sienta.
8. Que su meditación brote de su vida ordinaria: la familia, las amistades, el peso de las responsabilidades, las alegrías y tristezas, los triunfos y fracasos, los problemas de la vida, los sufrimientos, las decisiones que tomar, el trabajo, la economía, la misión... Oración del buscador que al analizar su vida y antes de tomar decisiones se pregunta cómo obraría Cristo; y que encuentra inspiración y respuesta en la Sagrada Escritura y en la Eucaristía la fuerza para obrar en consecuencia. Es decir, que el laico haga el hábito de acordarse de Dios a lo largo del día, que no viva como si fuera un huérfano, sino que recuerde que allí a un paso tiene a su Padre para pedirle ayuda, consejo, fortaleza.
9. Que su oración sea la propia de un bautizado, hijo de Dios, llamado a ser como Cristo; oración del hombre con un proyecto: la propia identificación con Cristo. Que bien parado en la tierra mantenga la mirada en alto, oteando siempre la otra orilla, donde está Cristo con los brazos abiertos en la puerta del cielo. Que los límites, fracasos y frustraciones de esta vida le ayuden a conocerse mejor y a buscar su realización en la belleza que no marchita. Que la experiencia del misterio tremendo y fascinante del Dios que habita en su corazón desde el día de su bautismo, le lleve a buscar y a gustar la felicidad verdadera.
10. Meditación desde la propia vocación y misión de ser testigo de la experiencia de Cristo, sal de la tierra, levadura en la masa, apóstol con la misión de colaborar con Cristo en la instauración de Su Reino en el mundo y en la historia.
No pretendo abrumar a nadie, todo lo contrario. Una oración así es don del Espíritu Santo y es lucha de toda una vida. El Espíritu Santo trabaja siempre en sinergia, quiere que le pidamos con insistencia que queremos orar así, y que entremos con decisión al combate de la oración.
Fuente: P. Evaristo Sada | La-oracion.com

EXCELENCIA DE LA DEVOCIÓN A SAN JOSÉ

Excelencia de la devoción a San José
Nuestra salvación está en vuestras manos, ¡oh José!
Gén. XLVII, 25.
Después de la devoción a Jesús y a su divina Madre, no hay devoción más justa y más sólida que la que la Santa Madre Iglesia nos invita a tener a San José. De todos los santos propuestos a nuestra devoción, ninguno es más poderoso que él cerca de Dios, y nadie tiene más derechos que él a nuestro amor, a nuestra confianza y a nuestro homenaje de piedad filial.
Dios Padre, confiando a San José los tesoros más preciosos del cielo y de la tierra, al escogerlo entre todos los hombres para ser el jefe de la Sagrada Familia, nos dio en cierto modo la medida del respeto que le debemos.
El antiguo patriarca José conoció en su juventud, por misteriosa revelación, el grado sublime a que sería elevado; vio en un sueño a los dos principales astros de nuestro firmamento inclinarse respetuosos delante de él; pero esta profética visión no se verificó exactamente sino con el segundo José, del cual el primero fue tan sólo una imagen, pues Jesucristo, que es el verdadero Sol de justicia que ilumina a los hombres, y María, la Luna esplendente (Pulchra ut Luna) que envía a la tierra la luz que recibe del Sol, se sometieron enteramente a la dirección de San José, y le tributaron el homenaje de la más respetuosa obediencia, como a su jefe.
La vida de Jesús debe ser nuestro modelo. «Os he dado el ejemplo, a fin de que lo que Yo hice, lo hagáis vosotros también».
Pues bien; desde el momento que el Eterno Padre escogió a San  José para que le representara sobre la tierra, Jesús, lo honró como a su padre, le obedeció en todas las cosas, y lo sirvió con sus divinas manos, tributándole la más obsequiosa reverencia.
Gersón encuentra en el profundo abajamiento de Jesús, obediente a José, la justa medida de la altura sublime a que fue elevado nuestro Santo. Este subió en la misma proporción en que descendió Jesús, de manera que la obediencia de Jesús nos prueba al mismo tiempo su incomprensible humildad y la incomparable dignidad de José. De manera que los actos de sumisión que practicaba el Hijo de Dios obedeciendo a José, eran para este otros tantos grados de la más sublime elevación. ¿Cómo podremos, pues, comprender la dignidad de un Santo que se vio obedecido, respetado y servido, por el espacio de tantos años, por su Creador, por su Dios?. . .
María respetó y honró a San José como a dueño y como a esposo, destinado por el Eterno Padre para protegerla y dirigirla y Ella, que es reverenciada por los ángeles y por los serafines; que vio inclinarse reverente al arcángel Gabriel, y ante quien se postra la Iglesia triunfante y militante, se humilló ante José, prestándole los más humildes servicios.
Uno de los motivos que tenía la Virgen Santísima para honrar así a San José, era que conocía todos los tesoros de gracias con que el Espíritu Santo había colmado su corazón; pero cuando vio al Hijo de Dios respetar a José como a padre, servirlo como a su señor, escucharlo como se escucha al maestro, ¿quién podrá apreciar a qué grado se elevó su amor y reverencia a tan santo esposo?.. . Deseó entonces honrarlo como Jesús lo honraba; y no pudiendo hacerlo con la misma humildad, pues aquella era la de un Dios, se confundía en esa misma impotencia y manifestaba esa santa confusión a José, para compensarlo en alguna manera de cuanto hubiera deseado hacer, no sólo como esposa, sino como sierva, a imitación de Jesús.
La Santa Iglesia, a quien Dios confió las llaves de la ver-dad, para que nos condujera por el camino de la piedad sólida, al recomendamos la devoción a San José, trata de inspirarnos una gran confianza en su poderosa protección. Le levantó magníficos santuarios, y estableció más de una fiesta solemne en su honor, que se celebran en todo el mundo católico: de manera que de oriente a occidente, doquiera resuena el nombre augusto del divino Salvador, se repite también el de su dilectísimo Custodio, verificándose así el oráculo de Nuestro Señor Jesucristo: «El que permanece alerta en la guardia de su Señor, será glorificado».
La Iglesia propone a San José como modelo de vida interior y patrono de la buena muerte; nos exhorta a consagrarle el miércoles de cada semana, y para inducir a los fieles a honrarlo siempre más y más, concede numerosas indulgencias a las prácticas piadosas que se hacen en su honor.
Es así como la Iglesia trata de dar a su santo Protector un justiciero tributo de reconocimiento, por los favores insignes que de él ha recibido. En efecto —dice San Bernardo—, San José, con la santidad de su vida, cooperó al misterio de la Encarnación del Verbo más que todos los antiguos Patriarcas con sus vivos deseos, con sus lágrimas y con sus méritos. La pureza de San José ha sido, en cierto modo, más fecunda que la fecundidad de todos los antecesores del Salvador. El, con su castidad, fue más afortunado que todos los héroes de la Ley antigua; y en cierto modo fue necesario, por así decirlo, para que se cumpliera el más augusto de los misterios: no tan sólo para que el Salvador viniera al mundo, con toda la honra que merecía, sino también —dice Santo Tomás— para que ese mismo mundo creyera al mismo tiempo en la Encarnación del Hijo de Dios y en la Virginidad Inmaculada de María.
San José, como el virrey de Egipto, no solamente almacenó el trigo natural para sustentar a los súbditos de un rey idólatra, sino que preparó y conservó para el pueblo de Dios, el trigo de los elegidos, el Pan de los ángeles, el alimento que lleva a la vida eterna. Y       la Iglesia, teniendo presentes favores tan inestimables, ha querido tributar a San José, honores mucho más elevados que los que otorgara el Faraón al hijo de Jacob.
Oh José —exclama la Iglesia—, pongo todos mis hijos bajo vuestra protección. María Inmaculada es mi Madre, mi Reina; Jesús, vuestro Hijo, es mi Esposo divino, y vos ocuparéis el lugar de Protector y de Padre. Adoptando por Hijo al Salvador del mundo, adoptasteis también a sus hermanos, que son mis hijos, y estoy segura de que vuestra caridad inextinguible no les negará ni los cuidados, ni los servicios que tributasteis a Jesús,
Después de estas sublimes e importantes consideraciones, no nos sorprenderá que todos los fieles tengan tanta confianza en San José, ni de que todas las Congregaciones, que son ornamento de la Iglesia, se hayan colocado bajo su protección, tomándolo como Patrono y modelo.
Todos los santos han tenido la más tierna devoción a San José. Recordemos a San Bernardino de Sena, San Bernardo, Santa Brígida, San Francisco de Sales y Santa Teresa, verdaderos modelos de esta devoción.
El santo Obispo de Ginebra, San Francisco de Sales,  en todas sus obras habla de San José con la más tierna devoción. A él le dedicó, como al más querido Protector, su sublime Tratado del amor de Dios, y se gloría doquiera de pertenecer a este gran Patriarca. Escogió al casto esposo de María como a principal Patrono y ángel tutelar de la Visitación, y manda a las novicias, que lo tengan como guía particular en el camino de la oración mental y de la contemplación. Gracias a su celo, se erigió en la ciudad de Annecy un hermoso templo en honor de este gran Santo, y en la víspera de su muerte manifestó al rector de la iglesia que San José lo había visitado, añadiendo: «¿No sabéis, Padre mío, que soy todo de San José?…» El religioso que lo asistía, tomando entre sus manos el breviario del Santo, no halló en él más que una estampa, y era la de San José.
El celo de Santa Teresa se hermana con el del piadoso Obispo de Ginebra. Encendida en la más viva y tierna devoción a San José, ¡con qué empeño se dedicó a propagarla!. . . Escribió, habló, y nada ahorró para que San José fuera conocido, amado y honrado de acuerdo con sus méritos. Lo invocaba como a su Padre y señor; no emprendía ninguna obra sin implorar su socorro; le consagró trece monasterios que fundó en su honor, y exhortaba siempre a todos los fieles a recurrir a él con confianza, y a ponerse bajo su patrocinio. A pesar de su solicitud en ocultar los favores con que Dios se complacía en enriquecerla, tratándose de contribuir a la gloria de San José, su pluma y su lengua ponían de manifiesto el secreto de su afecto: no podía dejar de manifestar las gracias extraordinarias que obtenía por su mediación.
Pero dejemos que ella misma hable en el capítulo VI de su Vida. La autoridad de una Santa tan venerada en la Iglesia por sus extraordinarias virtudes, debe inspirarnos confianza plena en tan poderoso Protector.
«No me acuerdo, hasta ahora, haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado Santo, de los peligros que me ha librado, así de cuerpo corno de alma. Que a otros santos parece les dio el Señor
gracia para socorrer en una necesidad; a este glorioso Santo tengo experiencia que socorre en todas, y que quiere el Señor darnos a entender que, así como le fue sujeto en la tierra, que como tenía nombre de padre, siendo hayo, le podía mandar; así en el cielo hace cuánto le pide. Esto han visto otras algunas personas, a quien yo decía se encomendasen a él, también por experiencia. Y aún hay muchas que le son devotas de nuevo, experimentando ésta verdad. . .
«Querría yo persuadir a todos fuesen devotos de este glorioso Santo, por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios. No he conocido persona, que de veras le sea devota y haga particulares servicios, que no la vea más aprovechada en la virtud. Porque aprovecha en gran manera a las almas que a él se encomiendan. Paréceme ha algunos años, que cada año en su día le pido una cosa, y siempre la veo cumplida. Si va algo torcida la petición, él la endereza para más bien mío... Sólo pido por amor de Dios, que lo pruebe quien no me creyere, y verá por experiencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso Patriarca y tenerle devoción; en especial, personas de oración siempre le habían de ser aficionadas. Que no sé cómo se puede pensar en la Reina de los ángeles, en el tiempo que tanto pasó con el Niño Jesús, que no den gracias a San José por lo bien que los ayudó en ellos. Quien no hallare maestro que le enseñe oración, tome este glorioso Santo por maestro, y no errará en el camino» (Vida, VI, 47).
Por fin, el amor que debemos a Jesús es un dulce estímulo para honrar a aquel que le sirvió de padre. La devoción a los santos que tuvieron más íntima relación con su divina Persona en esta tierra, le es más grata que cualquiera otra. De consiguiente, si amamos verdaderamente al divino Salvador, si queremos agradarle, ¿cómo no amaremos al Santo que El tanto amó, y que tuvo para El un amor tan tierno y tan perfecto?. . .
Fuente: http://elsagradocorazon.blogspot.com.es/

lunes, 9 de febrero de 2015

BIENAVENTURADOS LOS MANSOS DE CORAZÓN

Don de Piedad 
La piedad es la amorosa aptitud del corazón que nos lleva a honrar y servir a nuestros padres y allegados. 
El don de piedad es la disposición habitual que el Espíritu Santo pone en el alma para excitarla a un amor filial hacia Dios
La religión y la piedad nos conducen ambas al servicio, de Dios: la religión lo considera como Criador y la piedad como Padre, en lo cual esta es más excelente que aquella. La piedad tiene una gran extensión en el ejercicio de la justicia cristiana: se prolonga no solamente hacia Dios, sino a todo lo que se relacione con El, como la Sagrada Escritura que contiene su palabra, los bienaventurados que lo poseen en la gloria, las almas que sufren en el purgatorio y los hombres que viven en la tierra
Dice San Agustín que el don de piedad da a los que lo poseen un respeto amoroso hacia la Sagrada Escritura, entiendan o no su sentido. Nos da espíritu de hijo para con los superiores, espíritu de padre para con los inferiores, espíritu de hermano para con los iguales, entrañas de compasión para con los que tienen necesidades y penas, y una tierna inclinación para socorrerlos. 
Este don se encuentra en la parte superior del alma y en la inferior: a la superior le comunica una unción y una suavidad espiritual que dimanan de los dones de sabiduría, de inteligencia; en la inferior excita movimientos de dulzura y devoción sensible. De esta fuente es de donde brotan las lágrimas de los santos y de las personas piadosas. Este es el principio del dulce atractivo que la lleva hacia Dios y de la diligencia que ponen en su servicio. Es también lo que les hace afligirse con los afligidos, llorar con los que lloran, alegrarse con los que están contentos, soportar sin aspereza las debilidades de los enfermos y las faltas de los imperfectos; en fin, hacerse todo para todos
Es preciso señalar que hacerse todo para todos --como hacia el Apóstol-, no es, por ejemplo, quebrantar el silencio con los que lo quebrantan, ya que es imprescindible ejercitar la virtud y observar las reglas; sino que es estar grave y comedido con los que lo están, fervorosos con los espíritus fervorosos y alegre con los alegres, sin salirse nunca de los limites de la virtud: es tomar la presteza al modo como lo hacen las personas perfectas, que son naturalmente fervientes y activas; es practicar la virtud con miramiento y condescendencia, según el humor y el gusto que tengan aquéllos con quienes tratan y tanto como lo permita la prudencia
Algunos condenan ciertas devociones fundadas en opiniones teológicas que, ellos no sostienen, pero que otros defienden. No tienen razón, porque en asuntos de devoción, toda opinión probable es suficiente para servir de fundamento. Por lo tanto, esta critica es injusta. 
El vicio contrario al don de piedad es la dureza de corazón, que nace del desordenado amor a nosotros mismos: este amor nos obliga a ser insensibles con todo lo que no sea nuestros propios intereses, a que no vibremos más que, con lo qué con nosotros se relaciona, a que veamos sin pena las ofensas a Dios y sin compasión las miseria del prójimo, a no molestarnos en servir a los demás, a no soportar sus defectos, a enfadarnos con ellos por la menor cosa y a conservar 'hacia ellos en nuestro corazón sentimientos de amargura de venganza, de odio y de antipatía. 
Opuestamente, cuanta más caridad y amor de Dios tenga un alma, más sensible será a los intereses de Dios y del prójimo. Esta dureza es extrema en los grandes del mundo, en los ricos avariciosos, en las personas voluptuosas y en los que no ablandan su corazón con los ejercicios de piedad y el uso de las cosas espirituales. Esta dureza se encuentra también frecuentemente entre los sabios que no unen la devoción con la ciencia y que para justificarse de este defecto lo llaman solidez de espíritu pero los verdaderamente sabios han sido siempre los mas piadosos, como San Agustin, Buenaventura, Santo Tomás, San Bernardo y en la Compañía, Lainez, Suárez, Belarmino, Lessius. 
Un alma que no puede llorar sus pecados, por lo menos con lágrimas del corazón, tiene o mucha impiedad o mucha impureza, o de lo uno y lo otro, como ordinariamente sucede a los que tienen el corazón endurecido. Es una desgracia muy grande cuando en la religión se estiman más los talentos naturales adquiridos que la piedad. Alguna vez veréis religiosos, y hasta superiores, que dicen que ellos prefieren tener un espíritu capaz para los negocios, que no todas esas devociones menudas, que son -dicen ellos-- propias de mujeres, pero no de un espíritu fuerte; llamando fortaleza de espíritu a a esta dureza de corazón tan contraria al don de piedad. Deberían pensar que la devoción es un acto de religión o un fruto de la religión y de la caridad, y por consecuencia, preferible a todas las otras virtudes morales; ya que la religión sigue inmediatamente a las virtudes teologales en orden de dignidad. 
Cuando un Padre, respetable por su edad y por sus cargos, dice delante de Los Hermanos jóvenes que estima los grandes talentos y los empleos brillantes, o que prefiere a los que destacan en entendimiento y en ciencia más que a otros que se distinguen por su virtud y piedad, perjudica mucho a esta pobre juventud. Es un veneno que hace corroer el corazón y del que quizá no se cure, jamás. Una palabra dicha a otro en confianza le puede perjudicar enormemente. 
No se puede imaginar el daño, que hacen a las ordenes religiosas los primeros que introducen en ellas el amor y la estimación a los talentos y a los empleos brillantes. Es una leche envenenada que se ofrece a los jóvenes a la salida del noviciado y que tiñe sus almas de un color que no se borra nunca
La bienaventuranza perteneciente al don de piedad es la segunda: «Bienaventurados los mansos». La razón es porque la mansedumbre quita los impedimentos de los actos de piedad y la ayuda en su ejercicio. Los frutos del Espíritu Santo que corresponden a este don son la bondad y la benignidad.

domingo, 8 de febrero de 2015

PAPA FRANCISCO: "LA DESINFORMACIÓN, LA DIFAMACIÓN Y LA CALUMNIA SON PECADO"

El cristiano debe vencer la tentación de "mezclarse en la vida de los demás". El Santo Padre también ha destacado que el chisme y la envidia hacen mucho daño a la comunidad cristiana y que no se puede "decir solo la mitad que nos conviene"
Ni chismes ni comparaciones
"¿A ti qué te importa?" El Papa Francisco ha desarrollado su homilía a partir de esta pregunta que Jesús dirigió a Pedro, que se había inmiscuido en la vida del otro, en la vida del discípulo Juan, "a quien Jesús amaba". Pedro, ha señalado, tenía "un diálogo de amor" con el Señor, pero luego el diálogo "se ha desviado hacia otro carril" y él también padece una tentación: "Inmiscuirse en la vida de los otros".
Como se dice "vulgarmente", ha dicho el Papa, Pedro hace de "curioso". Es así que ha centrado su homilía en dos modalidades de esta intromisión en la vida de los otros. En primer lugar, la "comparación", el "compararse con los demás". Cuando existe esta comparación, ha dicho, "terminamos en la amargura y hasta en la envidia, y la envidia arruina la comunidad cristiana", “le hace mucho daño", y "el diablo quiere eso". La segunda forma de esta tentación, agregó, son los chismes. Se empieza de una manera “muy educada”, pero luego terminamos "despellejando al prójimo":
"¡Cuánto se chismea en la Iglesia! ¡Cuánto chismeamos nosotros los cristianos! En el chisme es propio despellejarse, ¿no? Es maltratarse el uno al otro. ¿Como si se quisiera disminuir al otro, no? En lugar de crecer yo, hago que el otro sea aplanado y me siento muy bien. ¡Esto no va! Parece agradable chismear... No sé por qué, pero sienta bien. Como un caramelo de miel, ¿verdad? Te comes uno -¡Ah, qué bien! -Y luego otro, otro, otro, y al final tienes dolor de estómago. ¿Y por qué? El chisme es así: es dulce al principio y luego te arruina, ¡te arruina el alma! Los chismes son destructivos en la Iglesia, son destructivos... Es un poco como el espíritu de Caín: matar al hermano, con su lengua; ¡matar a su hermano!".
En este camino, dijo, "¡nos convertimos en cristianos de buenas costumbres y malos hábitos!" Pero ¿cómo se presenta el chisme? Normalmente, ha distinguido el papa Francisco, "hacemos tres cosas":
El cristiano no difama ni calumnia
"Desinformamos: decir solo la mitad que nos conviene y no la otra mitad; la otra mitad no la decimos porque no es conveniente para nosotros. En segundo lugar está la difamación: Cuando una persona realmente tiene un defecto, y ha errado, entonces contarlo, "hacer de periodista"... ¡Y la fama de esta persona está arruinada! Y la tercera es la calumnia: decir cosas que no son ciertas. ¡Eso es también matar a su hermano! Todas estas tres --la desinformación, la difamación y la calumnia-- ¡son pecado! ¡Este es el pecado! Esto es darle una bofetada a Jesús en la persona de sus hijos, de sus hermanos".
Es por eso que Jesús hace con nosotros como lo hizo con Pedro cuando lo reprende: "¿A ti qué te importa? ¡Tú sígueme!” El Señor realmente nos “señala el camino":
"El chisme no te hará bien, porque te llevará a este espíritu de destrucción en la Iglesia. ¡Sígueme!”. Es hermosa esta palabra de Jesús, que es tan clara, es tan amorosa para nosotros. Como si dijera: «No hagan fantasías, creyendo que la salvación está en la comparación con los demás o en el chisme. La salvación es ir detrás de mí». ¡Seguir a Jesús! Pidamos hoy al Señor que nos dé esta gracia de nunca inmiscuirnos en la vida de los demás, de no convertirnos en cristianos de buenos modales y malos hábitos, de seguir a Jesús, para ir detrás de Jesús, en su camino. ¡Y esto es suficiente!".
Durante su homilía, Francisco ha recordado también un episodio de la vida de Santa Teresita que se preguntaba por qué Jesús dio tanto a uno y poco a otro. La hermana mayor, tomó un dedal y un vaso y los llenó con agua, y luego le preguntó a Teresita cuál de los dos estaba más lleno. "Ambos están llenos", dijo la futura santa. Jesús, dijo el Papa, hace "así con nosotros", "no le importa si eres grande, si eres pequeño". Él está interesado en que "estés lleno del amor de Jesús".

 LOS CALUMNIADOS, CASTIGADOS Y A VECES NI RESARCIDOS:

En este apartado hay, sobre todo, los fundadores o reformadores de Órdenes religiosas, que fueron perseguidos duramente por sus mismos religiosos, los obispos y la nobleza, todos ellos, por el resquemor que provocaba su santidad y celo, así como la envidia. Padecieron duras pruebas, y el denominador común es la no defensa o la defensa desde la humildad y la obediencia. En algunos casos la calumnia sobrepasó a su vida y no fueron esclarecidas hasta el proceso de canonización:
1. San Alfonso María Ligorio, obispo, Doctor de la Iglesia, fundador: se le acusó de cambiar las Constituciones de la Congregación después de aprobadas, de intrigar con la corte de Nápoles contra el papa. Pío VI lo expulsó de la Congregación junto a los que le fueron fieles. 1 de agosto
2. San Atanasio, Padre de la Iglesia: En el sínodo de Tyro, fue calumniado por los arrianos, pero fue defendido por San Pafnucio. 2 de mayo.
3. San Bernardo Abad: Por su denuncia de la degradación cluniacense, el abad Pedro de Cluny respondió con calumnias y ofensas. 20 de agosto.
4. San Calixto, papa: fue acusado por Sabelio, de creer la herejía deísta. 14 de octubre.
5. San Cirilo de Jerusalén, obispo: Acacio, obispo de Cesarea, que le tenía envidia, le acusó, entre otras cosas, de vender y dilapidar en provecho propio los tesoros de la Iglesia. La verdad salió a la luz cuando se supo que fue, en medio de una hambruna, que el santo vendió algunos vasos sagrados y telas preciosas para socorrer a los pobres. Aún así, por otras intrigas, Acacio logró que fuera depuesto de su sede. 18 de marzo.
6. Santa Virginia Centurione, viuda fundadora: fue abandonada por sus religiosas, los benefactores. Apartada del gobierno, la enviaron a una casa de la congregación, prohibiendo a todos se hablara con ella. 15 de diciembre.
7. San Edern de Bretaña, abad: tuvo que abandonar su monasterio acusado falsamente de robar una vaca. 26, 30 de agosto y 31 de diciembre. (en la imagen)
8. San Enrique de Ossó, presbítero fundador: unas monjas calumniaron su obra, porque construyó un colegio en un pueblo, del que ellas decían que todos los alumnos les pertenecían (!). Detrás de ellas, había tres sacerdotes celosos. El colegio del santo fue derruido y el santo calló, escribiendo a sus religiosas: "Hijas, no queráis ofender a Dios, nuestro Padre. Todos son unos santos. Todos queremos luchar sobre la verdad. La buena fe no se ha de perder". 27 de enero.
9. San Euquerio de Orleans, obispo: fue desterrado por Carlos Martel a causa de calumnias de algunos envidiosos. 20 de febrero.

10.San Gerardo María Mayela, religioso redentorista: una ex-monja, que resultó embarazada; vertió sobre él una calumnia de la que el santo no se defendió y tuvo que padecer mucho por ello, hasta que se supo la verdad. 30 de octubre.
11. San Germán de Alaska, Patriarca: fue calumniado de sedicioso y traidor por el tirano Alejandro Baranov, por la compasión del santo hacia los aleutianos, a los que dicho tirano consideraba borrachos, levantiscos y peligrosos. 24 de septiembre.
12. San Gregorio de Tours, obispo: Riculf, secretario Bertrand, obispo de Burdeos, acusó a Gregorio de correr la voz de que Bertrand vivía en adulterio con la reina. Gregorio respondió que nunca había imaginado tal cosa del obispo y la reina. El rey Chilperico reconoció la gravedad, pero como el acusador había huido, se conformó con el juramento de Gregorio. Aún así Chilperico repudió a su esposa. Al final el acusador fue hallado y, sin juicio, fue torturado en la rueda, y colgado de un árbol con las manos atadas a la espalda. La cosa no está clara, este rey sólo quería deshacerse de su mujer. 17 de noviembre.
13. San Ivo de Chartres, obispo: fue acusado ante el legado papal de simonía, por haber comprado el obispado de Chartres. El santo se defendió recordando su oposición a recibir tal obispado, y acusando a los clérigos y canónigos de ser ellos los que cobraban por participar en cada celebración, bajo el pretexto de limosnas (hasta cobraban el papel usado en las actas de las consagraciones episcopales o religiosas). Ivo quedó limpio, y los clérigos regañados, pero la cosa parece que no surtió mucho efecto, vamos, digo yo. 23 de diciembre.
14. San Jerónimo, Doctor de la Iglesia: Primeramente fue estimado en Roma, pero su aspereza, su desprecio abierto para las comodidades, intrigas y mezquindades de algunos de los clérigos, así como su influencia en nobles damas romanas como Marcela, Lea y Paula, le hicieron presa de un odio tal, que le afectaron mucho, incluso exteriormente, llegando a resentirse su salud. Todo fue peor luego de la muerte del papa San Dámaso, su defensor. Jerónimo salió de Roma llamándola  “tierra extraña". 9 de mayo y 30 de septiembre.
15. San José Benito Cottolengo, presbítero fundador: le llamaban iluso, loco, pedigueño. Sus superiores y compañeros de congregación, siendo él el fundador, le hicieron la vida imposible, sobre todo sospechando del rápido crecimiento de su obra. Le clausuraron su obra, dejando en la calle a sus enfermos y junto a sus religiosas se fue a los lazaretos. 30 de abril.
16. San José de Calasanz, presbítero fundador: Llegaron a tenerle por loco, por destructor de la Orden que él mismo había fundado, fue apartado de todos los cargos, incluso lo escondían en armarios cuando los visitadores iban a los colegios. 25 de agosto.
17. San Juan Bautista de la Salle, fundador: Un sacerdote le atribuyó errores económicos ajenos y lo destituyeron del cargo de Superior su propia congregación. El objetivo de este sacerdote era dominar a los Hermanos de La Salle. 7 de abril.
18. San José María Escrivá de Balaguer, presbítero fundador: fue acusado de herejía, de que su obra era cismática, perseguidores de la Iglesia y que buscaba remover la vida religiosa para destruirla. 26 de junio.
19. San Juan Bosco: le calificaban de revolucionario, loco, hereje. Su benefactora le retiró la ayuda porque no se amoldaba a su idea de colegio ni obra piadosa. Le llegaron a prohibir confesar y predicar, la razón era su método educativo, totalmente nuevo que despertaba sospechas. 31 de enero.
20. San Juan Crisóstomo, Padre de la Iglesia: fue acusado por la emperatriz Eudoxia, de haberla llamado “Jezabel”, basándose en un sermón del obispo contra la malicia y vanidad de las mujeres de Constantinopla. Fue desterrado y perseguido. 13 de septiembre.
21. San Juan de Ávila, presbítero: fue acusado injustamente de herejía ante la Inquisición y encarcelado. Le insistió a los inquisidores que tachasen los nombres de los testigos en su contra, porque no quería que la historia conociese aquel pecado que habían cometido contra él. Curiosamente fue aquí donde escribió su más elevada doctrina. 10 de mayo.
22. San Juan de la Cruz, carmelita, fundador: Calumniado por los carmelitas calzados como díscolo, desobediente y soberbio, fue encarcelado hasta que escapó. Siempre disculpó siempre a los frailes, que le sometieron a múltiples vejaciones, como permanecer de rodillas comiendo pan y agua mientras los demás comían. Preguntado el santo sobre esto, respondió: “lo hacían por entender que acertaban”. Sus propios frailes descalzos tampoco se lo hicieron más fácil, le trataron duramente, dejaron de considerarle fundador de la reforma y a punto estuvieron de quitarle el hábito y echarlo de la orden. 14 de diciembre.
23. San Luis María Grignon de Monfort, presbítero: Además de ser acusado de jansenista y tener prohibida la entrada a varios templos y predicar en varias diócesis, cuando levantaba un calvario monumental en Ponteacheau, fue acusado de levantar una fortaleza para resguardar a los ingleses si atacaban Francia. Luis XIV, mandó demoler todo el conjunto y el obispo le prohibió ejercer su ministerio en toda la diócesis. Al menos su principal detractor se arrepintió luego de la muerte del santo, diciendo: “Ya veis, yo no entiendo de Santos”. 28 de abril.
24. San Marcelino, papa: Los donatistas corrieron la voz de que habían ganado al santo para su herejía, calumniándolo. Fue defendido vigorosamente por San Agustín. 26 de abril.
25. San Pedro de Kiev, obispo: Antonio, Obispo de Tver, hijo del príncipe de Lituania, celoso por la elevación de Pedro, simple monje, al arzobispado de Kiev,  le difamó sobre su vida privada. Se reunió un sínodo y el santo dijo: “Una gran tormenta se cierne contra la nave de Iglesia. Tíradme la borda, yo soy un don nadie, si sólo se producirá la calma si así lo hacéis”. La falta de pruebas y la vergüenza de Antonio lograron alcanzar la verdad. 24 de agosto.
26. San Pío X, papa: Siendo Obispo de Mantua un comerciante ofuscado por la prédica del santo sobre la humildad, la vanidad de la riqueza, difundió un folleto con varias calumnias. El santo se negó a llevarlo a los tribunales, pero contestó que necesitaba más oraciones y penitencias que castigos. Más aún, cuando el comerciante se arruinó, el santo fue el primero en enviarle una ayuda, prohibiendo que se supiera era suya. 21 de agosto.
27. San Vicente de Paúl, presbítero fundador: Fue calumniado duramente ante la reina Ana de Francia, por oponerse al nombramiento de un candidato inadecuado a ser obispo. La reina le conminó a defenderse y el santo sólo dijo: “Majestad, cosas peores han dicho de mi Salvador". 27 de septiembre.
28. Santa Aldegunda de Maubeuge, abadesa: Por su pureza y austeridad fue calumniada, muriendo así, hasta que el tiempo puso las cosas en su sitio. 30 de enero.
29. Santa Coleta de Corbie, abadesa: Por su tesón en reformar los monasterios de clarisas en toda Francia, sujetándolos a mayor rigor y cumplimiento de la Regla, se le acusó de herejía y falta de castidad, pero no se arrendó y siguió adelante. 6 de marzo.
30. Santa Eudoxia de Heliópolis: habiéndose dedicado a la prostitución, fue convertida y se retiró a vivir en contemplación con una comunidad de vírgenes cristianas, no sin antes haber vendido todas sus riquezas. Sin embargo, ya siendo superiora de la comunidad, los habitantes de la ciudad difundieron que ella tenía aquel hogar lleno de riquezas y atesoraba oro sin pagar el tributo a las autoridades. El prefecto Aureliano mandó registrar la casa, pero al no hallar el menor indicio de riquezas, por de pronto la dejaron en paz. Sufrió el martirio posteriormente, por ser cristiana. 1 de marzo.
31. Santa Genoveva de París, virgen: fue calumniada ante San Germán, a pesar de sus muchas obras caritativas; pero el obispo no hizo caso nunca y la veneró como santa ya en vida. 3 de enero.
32. Santa Hermíone de Éfeso: según la tradición, era hija del apóstol San Felipe, y ejercía la medicina atendiendo a los enfermos que no podían permitirse pagar un médico. No les exigía nada a cambio, pero fue denunciada por los médicos varones de la ciudad, acusándola de que robaba a sus pacientes, les envenenaba y hechizaba con brujerías y que además les instruía en una religión sacrílega. Por aquella vez, fue liberada, pues se vio que las acusaciones eran falsas. Sufriría martirio ya siendo anciana, pero únicamente por su fe cristiana. 4 de septiembre.
33. Santa Lidwina de de Schiedam: fue calumniada de farsante, iluminada y de fingir que sólo se alimentaba de la comunión. Fueron personas celosas del influjo espiritual que la santa tenía en sus numerosos visitantes por su heroísmo, paciencia y palabras encendidas de amor a Dios, siendo una fuente de inspiración para su entorno. 14 de junio.
34. Santa María Micaela del Stmo. Sacramento, virgen fundadora: los sacerdotes madrileños y algunas damas nobles, envidiosas de su obra caritativa la acusaron de ir por las noches a bailar de incógnito, que comulgaba todos los días (impensable en su época), que traficaba con sus jóvenes acogidas. En una ocasión un sacerdote llegó a abofetearla y, cosas de la vida, luego ella lo libró de los tribunales eclesiásticos cuando este quiso huir a Francia con una mujer. Varios obispos la rechazaban, se burlaban de ella y quisieron manejar su fundación y economía, pero ella, aunque siempre humilde, mantuvo su obra. Su causa de canonización estuvo a punto de ser desestimada por todas estas y muchas más calumnias. 15 de junio.
35. Santa Pulqueria, emperatriz: Calumnias y maquinaciones de su cuñada y un eunuco, lograron separarla de su esposo, Teodosio; y no sólo ella, sino también Ciro, un obispo, que llegó a ser depuesto de su sede de Constantinopla. 10 de septiembre.
36. Santa Rafaela María del Sagrado Corazón, virgen fundadora: fue tenida por loca por sus propias religiosas, y acusada de llevar la Orden al fracaso, por lo que fue destituida y relegada al olvido. 6 de enero.
37. Santa Teodora-Teodoro, ermitaña: vivía como hombre en un monasterio masculino y fue acusada por una mujer de tener un hijo con ella. Fue expulsada del monasterio junto al niño, al que educó como suyo. 11 de septiembre. Esto mismo se lee de Santa Marina-Marino.
38. Santa Teresa de Jesús: calumniada hasta la saciedad por superiores/as, religiosas, pueblo, nobles… y siempre por lo mismo: La santidad y la virtud escuecen, por lo tanto, hay que denigrar a la persona. Se ensucia lo que se envidia. Pero dos acusaciones son más sonadas: La primera, de visionaria e iluminada, por parte de la Inquisición, de la que salió absuelta y con licencia para escribir. La segunda, por asunto de una herencia de su sobrina Teresita, que vivía con ella en Ávila. Su otra sobrina, María Bautista, priora de Sevilla, quería la herencia para su Carmelo, mientras que la santa ordenó fuera para el Carmelo donde Teresita profesaría, como manda la Regla. En una visita, María Bautista llegó a arrojar a la santa de Sevilla, prohibiéndole la entrada al monasterio. Otra vez, al empezar su  obra fundacional, en la iglesia de Santo Tomás de Ávila, un predicador, dirigiéndose a ella, dijo en el sermón “hay monjas que salen de sus monasterios a fundar nuevas órdenes y esto para tomarse sus libertades". 15 de octubre y 26 de agosto.
39. Beata Catalina Mattei, virgen dominica: por su poca salud fue calumniada toda su vida por sus propias hermanas de hábito como perezosa y falseadora, a esto contestó con su caridad y sus virtudes. 4 de septiembre.
40. Beata Columba Gabriel, abadesa: fue calumniada de faltar a la Regla benedictina. Tuvo que irse a Roma, donde, viviendo en absoluta pobreza fundó las Hermanas Benedictinas de la Caridad, para jóvenes obreras. 24 de septiembre.
41. Santa María de la Cruz (Juana Jugan), fundadora: es un caso supremo de injusticia, que merecería reseña aparte. Fue suplantada como fundadora por un sacerdote que la destituyó y se hizo pasar como fundador de la Congregación. Falsificó la historia, intentando hacer creer a todos que Juana había sido la tercera religiosa en incorporarse, llegó incluso a manipular el documento aprobatorio del obispo, tachando palabras y corrigiéndolo. Juana nunca reclamó ni dijo la verdad. 29 de agosto.
42. Beato Francisco de Jesús, María y José Palau, presbítero carmelita: soportó persecuciones y fue acusado falsamente, por parte de las autoridades, de traición. Fue relegado a un solitario peñón de Ibiza. 7 de noviembre.
43. San Cirilo de Alejandría, obispo y Doctor de la Iglesia: Su mayor calumnia, atenazada hoy en día, se refiere a ser el instigador del asesinato de Hipatia, la astrónoma alejandrina. El escritor Damascio, en una apología del paganismo antiguo y del neopaganismo del siglo V, llamada “Vida de Isidoro”, estando exiliado en Persia, le atribuyó el homicidio sin más fundamento que sus propias conjeturas. Hay que decir que Cirilo era su gran rival en la apología del cristianismo y una visión cristiana del mundo, la filosofía y la religión. La mejor prueba contra la acusación es la homilía, perfectamente conservada, del Domingo de Pascua de 419, en la que San Cirilo, reprueba el crimen de Hipatia, amonestando a los cristianos que habían participado junto a la plebe en la revuelta que dio lugar a la muerte de la filósofa. 27 de junio.
Fuente: preguntasantoral

viernes, 6 de febrero de 2015

EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

SOBRE LA DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
¿QUÉ ES UNA DEVOCIÓN?
- Todas las devociones aprobadas por la Iglesia son ACTOS DE RELIGIÓN QUE BUSCAN DAR CULTO A DIOS.
- ¿Y por qué damos culto a Dios? Porque Dios nos creó y nos ha dado todos los bienes que tenemos, y por eso es digno de que nosotros sus hijos lo adoremos.
LA HISTORIA DE SANTA MARGARITA DE ALACOQUE
- Margarita era una niña que desde pequeña rezaba mucho y quería mucho a la Santísima Virgen. Margarita sentía claramente que Jesús la llamaba a la vida religiosa.
- En 1671, cuando tenía 24 años, se convirtió en religiosa de las "Hijas de la Visitación".
- Jesús se le aparecía a Margarita. De las muchas APARICIONES que recibió de Jesús, son 4 las que se consideran como principales:
+ La primera, en 1673, en la que Jesús le descubrió su amor infinito hacia los hombres.
+ La segunda, al año siguiente, el Corazón de Jesús se le mostró herido por las espinas de nuestros pecados, que le rodeaban y oprimían.
+ La tercera, ese mismo año, cuando Margarita estaba adorando el Santísimo Sacramento, el Señor se dejó ver y le pidió que comulgara siempre que se lo permitiera la obediencia, especialmente los primeros viernes de mes. Le pidió además que rezara la Hora Santa en la noche del jueves al viernes, para acompañarle en la oración que hizo en el huerto de los Olivos en medio de tantos sufrimientos antes de su Pasión. + La Hora Santa es una hora de oración, ante el Santísimo Sacramento,en la que se busca reparar las ofensas hechas a Jesús recitando unas plegarias.
+ El cuarto, el gran encuentro con el SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, en 1675. Margarita estaba adorando al Santísimo Sacramento cuando Jesús se le apareció y le dijo: 'Mira este Corazón que tanto ha amado a los hombres y en cambio, no recibe de la mayoría más que ingratitudes, por sus faltas de respeto, sacrilegios y pecados. Pero lo que más me duele, es que obran así hasta los corazones, que de manera especial se han consagrado a Mí. Por esto te pido, que el primer viernes después de la octava del Corpus se celebre una fiesta particular para honrar a mi Corazón, comulgando en dicho día y reparando las ofensas que he recibido en el Sacramento del Altar. Te prometo que mi corazón derramará abundantes bendiciones sobre los que hagan esto."
LA DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
- ¿Quién es el Sagrado Corazón de Jesús? El Sagrado Corazón de Jesús, es Jesús mismo.
-¿Qué es la devoción al Sagrado Corazón de Jesús? Es dar culto al GRAN AMOR QUE DIOS TIENE POR NOSOTROS.
- ¿Y que tiene que ver el amor de Dios con el Sagrado Corazón de Jesús?
En todo corazón humano se dice que se guardan los sentimientos del amor y precisamente, el Corazón de Jesús es el símbolo de este amor infinito que Él tiene por nosotros.
- ¿Cómo sabemos que Jesús nos ama infinitamente? Hay 4 grandes MISTERIOS que son la prueba del gran amor de Jesús a los hombres:
a) La ENCARNACIÓN: siendo Dios se hizo hombre.
b) La REDENCIÓN: murió por nuestros pecados.
c) La EUCARISTÍA: se quedó en el Santísimo Sacramento.
d) La SALVACIÓN: nos da la oportunidad de entrar al cielo y vivir felices eternamente con Él. ¿Te queda duda del grandísimo amor de Jesús?
- ¿Qué nos pide Jesús a cambio de su amor? Nos pide que le amemos también y que reparemos por el poco amor que los hombres le tenemos y las muchas ofensas que le hacemos.
- ¿Qué debemos hacer para ser devotos del Corazón de Jesús? Debemos amar muy de veras a Jesús, consagrarnos a Él en todo, hacer algunas prácticas de esta devoción (que te explicaremos más adelante) y tratar que otras personas se hagan devotas de Él también.
- ¿Podemos adorar y venerar al Corazón de Jesús como al mismo Dios? Sí, porque es el corazón de Dios hecho hombre.
-¿Cuándo se celebra la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús? Se celebra en el mes de Junio.
- ¿Quién aprobó esta devoción?
La Santa Iglesia la aprobó después de las apariciones de Jesús a Santa Margarita de Alacoque.
¿CÓMO ES EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS?
¿Cómo era el Corazón de Jesús que vio Margarita?
a) Un corazón coronado por LLAMAS.
Las llamas significan el infinito amor que Jesús nos tiene.
b) Un corazón rodeado por una CORONA de agudas espinas.
¿Por qué las espinas si Jesús está feliz en el cielo? Porque aunque sea feliz también ve con su mirada divina la inmensa cantidad de pecados, de frialdad, de indiferencia que cometen todos los días los hombres que Él redimió con su preciosa Sangre, y que fue inútilmente derramada para muchos. Ve almas pecadoras y almas que son indiferentes a todo, tibias e ingratas, cuando deberían reparar con su amor, con sus plegarias y penitencias tanta maldad.
¿CÓMO SER DEVOTOS DEL SAGRADO CORAZÓN?
- Haciendo actos de amor que respondan en algún modo al amor infinito que Jesús nos ha tenido.
- Haciendo oración, dirigiendo palabras de amor al Corazón de Jesús, palabras de gratitud y adoración.
- Rezando jaculatorias (pequeñas plegarias).
- Haciendo visitas a Jesús ante el Sagrario.
- Ofreciendo la Comunión para reparar las ofensas al Corazón de Jesús.
- Adoptando la costumbre de ir a misa y comulgar todos los primeros viernes de mes.
- Ofreciendo todas nuestras acciones del día y nuestra vida como un acto de amor a Dios.
- Aceptando los sufrimientos de cada día con resignación y alegría y haciendo sacrificios para REPARAR las ofensas que hemos hecho a su corazón y las ofensas que continuamente le hacen otros.
- Podemos pensar piadosamente que con nuestros actos de amor, penitencia y reparación vamos quitando las espinas de aquella punzante corona que rodea el Corazón de Jesús.
- Pero más que cualquier otra cosa, es del agrado del Corazón de Jesús, el que seamos buenos, el que sigamos su ejemplo, el que imitemos sus virtudes para tener un alma cada día más santa y más cercana a Él.
PROMESAS DEL SAGRADO CORAZÓN A SUS DEVOTOS
- Jesús, al aparecerse a Santa Margarita, le ordenó que promoviera el culto al Sagrado Corazón y prometió llenar de gracias y bendiciones a aquellos devotos suyos y aquellos que propaguen el culto a su Sagrado Corazón.
Jesús le hizo DOCE PROMESAS:
1)A las almas consagradas a mi Corazón, les daré las gracias necesarias para su estado de vida.
2)Daré paz a sus familias.
3)Les consolaré en todas sus aflicciones.
4)Seré su amparo y refugio seguro durante la vida y principalmente a la hora de la muerte.
5)Bendeciré sus empresas y haré que las enderecen a su eterna salvación.
6)Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de misericordia.
7)Las almas tibias se harán fervorosas.
8)Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a la perfección.
9)Bendeciré las casas en que la imagen de mi Sagrado Corazón esté expuesta y sea honrada.
10) Daré a los sacerdotes la gracia de mover los corazones más duros.
11) Las personas que propaguen esta devoción, tendrán escrito su nombre en mi Corazón y jamás será borrado de él.
12) A todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes continuos, el amor omnipotente de mi corazón les concederá la gracia de la perseverancia final a la hora de morir. Venid a mi todos los que estáis fatigados y oprimidos bajo el peso de la cruz, y yo os aliviaré. "Venid a mi; si no sentís tal fuerza misteriosa de mi infinito amor a vosotros, sentid al menos la generosidad de los beneficios que deseo concederos. ¡Cuánto lo necesitáis! Sin mi gracia, sin mi misericordia, sin mi amor, os perderéis para siempre. Mucho deseo vuestra salvación, porque os amo mucho. Solamente si me amáis, os ameréis a vosotros mismos, porque yo soy vuestra única y verdadera felicidad. "