REGNUM MARIAE

REGNUM MARIAE
COR JESU ADVENIAT REGNUM TUUM, ADVENIAT PER MARIAM! "La Inmaculada debe conquistar el mundo entero y cada individuo, así podrá llevar todo de nuevo a Dios. Es por esto que es tan importante reconocerla por quien Ella es y someternos por completo a Ella y a su reinado, el cual es todo bondad. Tenemos que ganar el universo y cada individuo ahora y en el futuro, hasta el fin de los tiempos, para la Inmaculada y a través de Ella para el Sagrado Corazón de Jesús. Por eso nuestro ideal debe ser: influenciar todo nuestro alrededor para ganar almas para la Inmaculada, para que Ella reine en todos los corazones que viven y los que vivirán en el futuro. Para esta misión debemos consagrarnos a la Inmaculada sin límites ni reservas." (San Maximiliano María Kolbe)

viernes, 2 de enero de 2015

CUMPLEAÑOS DE LA FLORECILLA DE JESÚS

María Francisca Teresa Martín Guérin nace en Alenzón, Normandía, al noroeste de Francia el 2 de enero de 1873. Sus padres, Luis Martin (1823 - 1894) y María Celia Guérin (1831 - 1877) tuvieron 9 hijos de los cuales 4 murieron a temprana edad y sólo sobrevivieron 5 niñas: María (1860 - 1940), Paulina (1861 - 19519, Leonie (1863 - 1941), Celine (1869 - 1959) y Teresa, siendo la menor, todas ellas religiosas.Tres Carmelitas Descalzas y una Visitandina (Leonia)

VÉANTE MIS OJOS

Véante mis ojos

Véante mis ojos, 
dulce Jesús bueno; 
véante mis ojos, 
muérame yo luego. 
Vea quién quisiere 
rosas y jazmines, 
que si yo te viere, 
veré mil jardines, 
flor de serafines; 
Jesús Nazareno, 
véante mis ojos, 
muérame yo luego. 
No quiero contento, 
mi Jesús ausente, 
que todo es tormento 
a quien esto siente; 
sólo me sustente 
su amor y deseo; 
Véante mis ojos, 
dulce Jesús bueno; 
véante mis ojos, 
muérame yo luego.

¡JESÚS!

Éste es aquel Santísimo Nombre
anhelado por los patriarcas,
esperado con ansiedad,
demandado con gemidos,
invocado con suspiros,
requerido con lágrimas,
donado al llegar
la plenitud de la gracia.

No pienses en un nombre
de poder, menos en uno
de venganza, sino de salvación.
Su nombre es
misericordia, es perdón.
Que el nombre de JESÚS
resuene en mis oídos,
porque su voz es dulce
y su rostro bello.

No dudes,
el Nombre de JESÚS
es fundamento de la fe, 
mediante el cual somos
constituidos hijos de Dios.

La fe de la religión católica
consiste en el conocimiento
de CRISTO JESÚS
y de su persona,
que es la luz del alma,
franquicia de la vida,
piedra de salvación eterna.

Quien no llegó
a conocerle o le abandonó
camina por la vida
en tinieblas, y va a ciegas
con inminente riesgo
de caer en el precipicio,
y cuanto más se apoye
en la humana inteligencia,
tanto más se servirá
de un lazarillo también ciego,
al pretender escalar los
recónditos secretos celestiales
con sólo la sabiduría
del propio entendimiento,
y no será difícil que le acontezca,
por descuidar los materiales sólidos,
construir la casa en vano y,
por olvidar la puerta de entrada,
pretenda luego entrar a ella por el tejado.

No hay otro fundamento
fuera de JESÚS, luz y puerta,
guía de los descarriados,
lumbrera de la fe para todos
los hombres, único medio
para encontrar de nuevo
al Dios indulgente, y,
una vez encontrado,
fiarse de Él; y poseído,
disfrutarle.

Esta base sostiene
la Iglesia, fundamentada
en el Nombre de JESÚS.

El Nombre de JESÚS
es el brillo de los predicadores,
porque de Él les viene
la claridad luminosa,
la validez de su mensaje
y la aceptación de su
palabra por los demás.
¿De dónde piensas que procede
tanto esplendor y que
tan rápidamente se haya
propagado la fe por todo el mundo,
sino por haber predicado a JESÚS?
¿Acaso no por la luz y dulzura
de este Nombre, por el que Dios
nos llamó y condujo a su gloria?
Con razón el Apóstol, a los elegidos
y predestinados por este Nombre
luminoso, les dice: en otro tiempo
fuisteis tinieblas, mas ahora
sois luz en el Señor.
Caminad como hijos de la luz.

¡Oh Nombre glorioso,
Nombre regalado,
Nombre amoroso y santo!
Por ti las culpas se borran,
los enemigos huyen vencidos,
los enfermos sanan,
los atribulados y tentados
se robustecen, y se sienten
gozosos todos. Tú eres la honra
de los creyentes, tú el maestro
de los predicadores, tú la fuerza
de los que trabajan, tú el valor
de los débiles. Con el fuego de tu
ardor y de tu celo se enardecen
los ánimos, crecen los deseos,
se obtienen los favores,
las almas contemplativas
se extasían; por ti,
en definitiva, todos los
bienaventurados del cielo
son glorificados.

Haz, dulcísimo JESÚS,
que también nosotros
reinemos con ello
por la fuerza de tu
Santísimo Nombre.

San Bernardino de Siena

jueves, 1 de enero de 2015

PROPIEDAD DE MARÍA

Te saludamos, oh María, sin pecado concebida, Madre de Dios, Reina y Madre nuestra.
Somos tus hijos, rescatados por la Sangre de Jesús, peregrinos y militantes por los caminos del mundo entre gozos y tristezas, angustias y esperanzas.
Desde el trono de la gloria regálanos tu mirada maternal  de misericordia y de consuelo.
En este día, Soberana Madre nuestra, nos consagramos cada uno de nosotros a tu Inmaculado Corazón, consagrándote también, en calidad de hijos esclavos de amor tuyos, la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina con todos sus miembros y colaboradores, sus bienhechores y sus obras.
Somos enteramente tuyos, oh Reina y Madre nuestra, y cuanto tenemos tuyo es.
Reina en nuestras almas haciéndonos humildes y sencillos como Tú.
Fortalece nuestra fe, aumenta nuestra esperanza en las promesas de Jesús y aviva en nosotros el fuego del Amor de Dios.
Vive Tú en cada uno de nosotros y dígnate servirte de nuestras humildes personas y obras apostólicas para dilatar tu reinado maternal hasta los confines de la tierra.
Venga tu reinado de amor sobre las familias, que las transforme en santuarios de la vida,  de la piedad y de la entrega. 
Líbralas de tantas amenazas de muerte como se ciernen sobre ellas.
Llegue tu reinado a los corazones de la infancia y de la juventud.
¡Sí, venga a ellos tu reino!
Tuyos son y que siempre permanezcan tuyos.
Reina en la Iglesia de Jesús, tu Iglesia, de la que eres Madre y Maestra y que hoy navega entre tempestades y amenazas de asalto a la Roca.
Venga a ella tu reinado de unidad.
Señora y Reina del mundo, protege a los pueblos del monstruo de la guerra que siega las vidas de los inocentes.
Líbralos del hambre, instaurando tu reino de caridad en las almas.
Defiéndelos de la injusticia y la explotación.
No dejes al mundo caer en la tentación de despreciarla vida humana.
Atrae hacia Cristo a todos los pueblos y naciones de la tierra, liberándolos de la esclavitud del pecado y de las tinieblas del error.
Venga a nosotros tu Reino, oh María, nuevo adviento para la venida de Cristo, Príncipe de la Paz y Rey de los cielos y de la tierra. Amén

FELIZ 2015


domingo, 28 de diciembre de 2014

EN EL DÍA DE LOS SANTOS INOCENTES

ORACIÓN
 Señor Dios, que en tu providencia misteriosa asocias la Iglesia a los dolores de tu Hijo, concede a los fieles, que sufren por tu nombre, espíritu de paciencia y caridad, para que se manifiesten siempre testigos verdaderos y fieles de tus promesas. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén  


sábado, 27 de diciembre de 2014

SÁBADO MARIANO


«¿Quién se atrevería a suponer que Tú, oh Dios infinito y eterno, me amaste desde siglos, más aún, antes de los siglos? Aunque yo no existía todavía, tú me amabas ya y, justamente por el hecho que me amabas me llamaste de la nada a la existencia... Para mí creaste los cielos tachonados de estrellas, para mí la tierra, los mares, los montes, los ríos y muchas cosas hermosas que hay sobre la tierra...
Sin embargo esto no te bastaba. Para mostrarme de cerca que me amabas con tanta ternura, bajaste del Cielo a esta tierra llena de lágrimas, llevaste una vida de pobreza, fatigas y sufrimientos y, en fin, despreciado e insultado, quisiste ser colgado entre los tormentos en un lúgubre patíbulo... ¡Oh Dios de amor, me redimiste de esta manera terrible, pero tan generosa!.
Todo esto no te bastaba todavía. Tu corazón no consintió que yo debiera únicamente nutrirme con los recuerdos de tu amor ilimitado. Permaneciste en esta tierra en el Santísimo Sacramento del Altar y en la comunión te unes estrechamente a mí bajo forma de alimento... compenetras mi alma, le das fuerza y la alimentas... ¿Quién se atrevería a suponer tales prodigios?.¿Qué podrías darme todavía, oh Dios, después de haberte ofrecido con toda tu persona a mí? Tu Corazón, ardiente de amor hacia mí, te sugirió otro don más... Tú nos has ordenado hacernos como niños si queremos entrar en el Reino de los Cielos (cfr. Mt 18,3). Tú sabes bien que un niño necesita una madre: Tú mismo has establecido esta ley de amor. Tu bondad y tu misericordia han creado para nosotros una Madre, personificación de tu bondad y misericordia infinitas y desde la Cruz nos la diste y nos entregaste a Ella como hijos. ¿Quién podrá permanecer lejos de ti si encuentra una Madre en su camino? ¿Quién no alcanzará con Ella el Paraíso?

Miremos dentro de nosotros mismos. ¿Acaso no es verdad que cada vez que nos hemos ofrecido con toda el alma a la Inmaculada, Madre de Dios y Madre nuestra, ha entrado siempre la paz en nuestro corazón?... ¿no es verdad que cuanto hemos sido tentados y hemos recurrido a Ella con confianza nuestra voluntad ha recibido ayuda y no se ha sometido?... ¿no ha sido precisamente así? Quien no lo haya experimentado todavía, que pruebe, que lo vea, que se dé cuenta personalmente: ¡comprobará lo potente y lo buena que es la Madre de Dios y Madre nuestra! También nuestra, nuestra Madrecita»
San Maximiliano María Kolbe