REGNUM MARIAE
COR JESU ADVENIAT REGNUM TUUM, ADVENIAT PER MARIAM! "La Inmaculada debe conquistar el mundo entero y cada individuo, así podrá llevar todo de nuevo a Dios. Es por esto que es tan importante reconocerla por quien Ella es y someternos por completo a Ella y a su reinado, el cual es todo bondad. Tenemos que ganar el universo y cada individuo ahora y en el futuro, hasta el fin de los tiempos, para la Inmaculada y a través de Ella para el Sagrado Corazón de Jesús. Por eso nuestro ideal debe ser: influenciar todo nuestro alrededor para ganar almas para la Inmaculada, para que Ella reine en todos los corazones que viven y los que vivirán en el futuro. Para esta misión debemos consagrarnos a la Inmaculada sin límites ni reservas." (San Maximiliano María Kolbe)
- Página principal
- MADRE MARÍA ELVIRA DE LA SANTA CRUZ
- EL REINO DE MARÍA
- SANTO ROSARIO EN EL ESPÍRITU DE LA FRATERNIDAD
- LA GRAN PROMESA DEL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA
- DOGMAS MARIANOS
- EJERCICIO DE LAS FLORES
- ÚNETE AL REGNUM MARIAE
- CARITAS CHRISTI
- LA VOCACIÓN RELIGIOSA
- DOGMAS CATÓLICOS
- SOBRE LA CONCIENCIA Y LA MORAL
- CATEQUESIS SOBRE LA SANTA MISA
- MASTERPLAN PARA DESTRUIR LA IGLESIA
- POSICIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA FRENTE A LA MASONERÍA
- SOBRE EL APOSTOLADO DE LOS LAICOS
- DEVOCIÓN A LA PASIÓN
- FRATERNIDAD DE CRISTO SACERDOTE Y SANTA MARÍA REINA
viernes, 19 de diciembre de 2014
EL SILENCIO DE DIOS
sábado, 13 de diciembre de 2014
SÁBADO MARIANO
Acuérdate, oh misericordiosísima Virgen de Guadalupe, que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu asistencia y reclamando tu socorro ha sido abandonado por ti. Animado con esta confianza a ti acudo, Oh Virgen Madre! y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante tu presencia soberana. No deseches, Oh Madre de Dios, mis humildes súplicas, antes bien inclina a ellas tus oídos y dígnate atenderlas favorablemente. Amén.
viernes, 12 de diciembre de 2014
LA MADRE QUE SIEMPRE ESTÁ
En un ya lejano 12 de diciembre de 1987 recibimos por gracia de Dios y de la Santa Madre Iglesia el Sagrado Orden del Diaconado.
Por la sagrada imposición de manos del Obispo los nuevos Diáconos quedamos más estrechamente configurados con Cristo, Enviado y Siervo del Padre, que vino no a ser servido sino a servir al decreto amoroso de salvar y redimir al género humano.
Nuestra pobreza fue asumida por la Omnipotencia de Dios rico en misericordia.
Sobre nuestra pequeñez descendió con su fuerza el Espíritu de Amor, Aquél que es Señor y dador de vida, Don en sus dones espléndido.
Por mucho que nos esforcemos nunca podremos alcanzar a conocer en plenitud, al menos en esta vida, el don de Dios recibido.
Al igual que la mujer samaritana percibimos que el Maestro nos regala un "agua" cuya pureza y frescura es distinta a todas las otras aguas. No admite comparación.
Se trata de un "agua viva", que "salta hasta la vida eterna". Un "agua" que quien la bebe "jamás tendrá sed".
Sin embargo, a pesar de experimentar todas estas cosas en nuestra pobre medida y capacidad, no llegamos a conocer bien el don de Dios.
Somos tan pobres que a pesar de gustar el "agua viva" nos empeñamos en saciar nuestra sed con otras aguas que lejos de calmarnos nos dejan todavía más sedientos.
El Padre de las misericordias pone en nuestras pobres manos un tesoro, pero tanto Él como nosotros sabemos que nuestras manos no son más que una humilde vasija de barro, frágil y quebradiza.
Es por ello que el Apóstol nos invita a que permanentemente renovemos la "gracia recibida por la imposición de manos".
La gracia sólo se renueva volviéndonos permanentemente a Aquél que ya desde el seno materno nos eligió con amor de gratuidad y predilección, siempre conscientes de que "Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos".
La cercanía del Misterio de la Encarnación y de la Natividad del Señor renueva nuestra esperanza, pues el Señor no hace ascos a la pobre naturaleza humana. Él Verbo de Dios la asume haciéndose carne y la redime haciéndose obediente al Padre hasta la muerte y "una muerte de cruz". Es por amor que lo hace; "por nosotros y por nuestra salvación".
A través de la gracia de la Sagrada Ordenación el Señor nos adentra más profundamente en el misterio de su humillación, de su abajamiento, de su hacerse Siervo para así reinar y ser glorificado. Se trata de la sabiduría de Dios, distinta e incluso opuesta a la sabiduría del mundo. No es otra cosa que el escándalo de la cruz de Cristo, locura para unos y necedad para otros, sin embargo fuerza y sabiduría de Dios.
Desde esta perspectiva la Sagrada Ordenación no es una elevación del ordenado sino un don para el mundo entero. No se trata de una elevación sino más bien al contrario, un dejarse conducir por Cristo, con Él y en Él, para adentrarse en la senda de la humillación y del abajamiento, siendo por Él transformados en "Cooperadores de Cristo" para la salvación de los hombres.
Adentrarse vitalmente en este misterio lleva consigo la aceptación de participar en la "suerte" de Cristo, pues "no es mayor el discípulo que su Señor".
La humillación y el abajamiento del ordenado supone por parte de este la aceptación consciente del peligro real de sufrir una mayor embestida, a veces de forma realmente brutal, del misterio de iniquidad que opera constantemente en el mundo y que se manifiesta a través de los tres enemigos del alma:el demonio, el espíritu del mundo y la flaqueza de la propia carne.
La humillación y el abajamiento -kénosis- son la senda y la señal distintiva del Siervo, esto es del Cristo -Elegido, Ungido y Enviado-. Senda y señal, por lo tanto, del ordenado.
Y es precisamente en esta pobreza y en esta humillación donde Dios fragua su victoria, vence sus batallas y derriba a sus enemigos.
El Siervo sabe bien de quien se ha fiado. No confía en sus fuerzas sino en su Señor. No le corresponde a él trazar los planes de la batalla sino a su Señor. No lucha por su victoria sino por la victoria de su Señor.
El Siervo no es un fin en sí mismo sino un medio, un instrumento en las manos de su Señor, un puente para que los demás pisen sobre él y crucen hasta la otra orilla.
El Siervo no es un esclavo sino un hijo muy amado.
Asomarse a este tremendo misterio y dejarse "envolver" por él sería la mayor de las locuras y la más grande temeridad e imprudencia sin aquella firme convicción que sólo puede ser fruto de la fe y que el Apóstol Pablo refleja en sus palabras: "Todo lo puedo en Aquél que me conforta".
El ordenado tiene un único sustento sobre el que apoyar su propia fragilidad, una sola fuente en la que calmar su sed, un único alimento para fortalecerse, un único solaz para acopiar fuerzas: el amor de Dios.
A pesar de todos los pesares, "¿quién nos separará del amor de Cristo?, de ese Cristo que nos ha elegido, que nos ha abrazado sumergiéndonos consigo en su humillación y abajamiento. ¿Quién nos separará del amor de ese Cristo que sigue encarnándose en nuestra pobre naturaleza humana, que se encarna en nosotros y a través de nosotros para llevar a plenitud su obra redentora?
Nada ni nadie nos puede separar de Él ni de su Amor.
Nada ni nadie podrá hacerlo mientras permanezcamos al amparo de Aquella que nos ha sido dada por Madre, Refugio y Auxiliadora.
No hay Cristo sin María.
No habría Siervo sin que hubiera habido antes el Sí de la Sierva.
Así lo dispuso Dios.
En este aniversario de ordenación, profundamente unido a todos los ordenados de todos los tiempos y a todos los que participamos de un mismo bautismo y de una misma fe católica, rindo homenaje filial a la Mujer vestida de Sol, a la Madre que Cristo nos dio y que es para todos modelo de humildad y de entrega a Dios. A la Madre que siempre está a nuestro lado y que permanece fiel y firme a los pies de nuestra cruz.
Amor eterno a María, Madre y Cooperadora singular de Cristo Redentor y Estrella de la evangelización.
Bajo su amparo maternal se disipa todo temor, se dulcifica todo sufrimiento y se fortalece la esperanza, pues Ella es refugio y camino seguro que nos conduce hasta Dios y hasta la inmensidad de su amor.
P. Manuel María de Jesús
jueves, 11 de diciembre de 2014
APRENDIENDO A OFRECERSE
ENSEÑANZAS TERESIANAS
"Después
de esto quédeme yo en la oración que traigo de estar el
alma con la Santísima Trinidad, y parecíame que la persona del Padre me llegaba
a Sí y decía palabras muy agradables. Entre ellas me dijo, mostrándome lo que
me quería: "Yo te di a mi Hijo y al Espíritu Santo y a esta Virgen ¿Qué me
puedes dar tú a mí?
Que
¿qué te puedo dar yo a Ti, mi Dios? Pues puedo darte tanto cuanto tú me das.
Porque eso que me diste una vez, Padre, es decir: el Hijo, el Espíritu Santo y
"esta Virgen", son míos, y ahora como cosa mía yo te los presento, te
los devuelvo y te los regalo. Y quedamos en paz, no te debo nada, porque todo
eso que es mío, te lo doy. Pero aún te doy algo más; me doy yo misma a Ti,
Señor. Tuya es mi alma, tuya es mi vida y tuyo mi corazón. Y tuyos estos mis
ojos "que sólo para Ti quiero tenellos"".
(CC
22,3)
EL PECADO CONTRA EL ESPÍRITU SANTO
Dibujante: Marisol Carmena
LA SANTÍSIMA VIRGEN Y EL PECADO
CONTRA EL ESPÍRITU SANTO
Aquí
tenemos unos de los temas principales del Mensaje de Fátima: Puesto que Dios ha
decidido manifestar más y más Su gran designio de amor, que consiste en
conceder todas las gracias a los hombres a través de la mediación de la Virgen
Inmaculada, parece que el rechazo de los hombres a someterse con docilidad a la
voluntad de Dios es la falta que más gravemente hiere Su Corazón; por la cual
Él ya no encuentra en sí mismo ninguna inclinación para perdonar. Este pecado
parece imperdonable, porque para Nuestro Salvador no hay un crimen más
imperdonable que el de despreciar a Su Santísima Madre y el de “ultrajar Su
Corazón Inmaculado, que es el Santuario del Espíritu Santo. Esto es cometer ‘la
blasfemia contra el Espíritu Santo, que no será perdonada en este mundo ni en
el próximo’.”
En
1929, en la aparición de Tuy, que es el cumplimiento final de Fátima, Nuestra
Señora concluye la manifestación extraordinaria de la Santísima Trinidad con
estas palabras sorprendentes: “Son tantas las almas que la justicia de Dios
condena por pecados cometidos contra Mí que vengo a pedir Reparación.
Sacrifícate por esta intención y ora”.
sábado, 6 de diciembre de 2014
TRIDUO A LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA
Por
la señal...
Señor
mío Jesucristo...
ORACIÓN
PARA TODOS LOS DÍAS
Virgen
purísima, concebida sin pecado y desde aquel primer instante toda hermosa y sin
mancha, gloriosa María, llena de gracia y Madre de mi Dios, Reina de los
Angeles y de los hombres: Sois el asilo seguro de los pecadores penitentes: con
razón, pues, a Vos acudo; sois Madre de misericordia; no podréis, por lo tanto;
dejar de enterneceros a la vista de mis miserias; sois, después de Jesucristo,
toda mi esperanza: no dejaréis de aceptar con agrado la tierna confianza que
tengo en Vos. Alcanzadme que sea digno de ser llamado hijo vuestro y que pueda
deciros con entera confianza: "Monstra te esse matrem", demuestra que
eres mi Madre.
DÍA
PRIMERO
Vedme
a vuestros santísimos pies, oh Virgen Inmaculada; me alegro grandemente con
Vos, que desde la eternidad hayáis sido elegida Madre del Verbo eterno y
preservada de la culpa original. Doy gracias y bendigo a la Santísima Trinidad,
que os enriqueció con tales privilegios en vuestra Concepción; y os suplico
humildemente que me alcancéis la gracia de vencer los tristes efectos que el
pecado original causó en mí y que nunca deje de amar a mi Dios.
Rezar
doce Avemarías y luego la Letanía Lauretana.
DÍA
SEGUNDO
¡Oh,
María, Lirio inmaculado de pureza! Me congratulo con Vos, porque desde el
primer instante de vuestra Concepción fuisteis colmada de gracia, y porque,
además, os haya sido concedido el uso perfecto de la razón. Doy gracias y adoro
a la Santísima Trinidad por haberos adornado con dones tan sublimes, y me
confundo todo delante de Vos, al verme tan pobre de gracias. Haced a mi alma
participe de ella y de los tesoros de vuestra Inmaculada Concepción.
Rezar
doce Avemarías y luego la Letanía Lauretana.
DÍA
TERCERO
¡Oh,
espejo de pureza, Inmaculada Virgen María! Me complazco sumamente al considerar
que desde vuestra Concepción os fueron infundidas las virtudes más sublimes y
perfectas, junto con todos los dones del Espíritu Santo. Doy gracias y alabo a
la Santísima Trinidad por haberos favorecido con estos privilegios, y os
suplico, oh Madre benigna, me alcancéis la práctica de las virtudes para
hacerme así digno de recibir los dones y la gracia del Espíritu Santo.
Rezar
doce Avemarías y luego la Letanía Lauretana.
LETANÍA
LAURETANA
V.
Señor, ten misericordia de nosotros.
R.
Señor, ten misericordia nosotros.
V.
Cristo, ten misericordia de nosotros.
R.
Cristo, ten misericordia de nosotros.
V.
Señor, ten misericordia de nosotros.
R.
Señor, ten misericordia de nosotros.
V.
Cristo óyenos.
R.
Cristo, óyenos.
V.
Cristo escúchanos.
R.
Cristo, escúchanos.
V.
Dios, Padre celestial.
R.
Ten misericordia de nosotros.
V.
Dios Hijo, Redentor del mundo.
R.
Ten misericordia de nosotros.
V.
Dios Espíritu Santo.
R.
Ten misericordia de nosotros.
V.
Trinidad Santa, un solo Dios
R.
Ten misericordia de nosotros.
V.
Santa María.
R.
Ruega por nosotros.
-Santa
Madre de Dios
-Santa
Virgen de las vírgenes
-Madre
de Cristo
-
Madre de la Iglesia
-Madre
de la divina gracia
-Madre
purísima
-Madre
castísima
-Madre
virginal
-Madre
sin mancha de pecado
-Madre
inmaculada
-Madre
amable
-Madre
admirable
-Madre
del buen consejo
-Madre
del Creador
-Madre
del Salvador
-Virgen
prudentísima
-Virgen
digna de veneración
-Virgen
digna de alabanza
-Virgen
poderosa
-Virgen
clemente
-Virgen
fiel
-Espejo
de justicia
-Trono
de sabiduría
-Causa
de nuestra alegría
-Vaso
espiritual
-Vaso
digno de honor
-Vaso
insigne de devoción
-Rosa
mística
-Torre
de David
-Torre
de marfil
-Casa
de oro
-Arca
de la Alianza
-Puerta
del cielo
-Estrella
de la mañana
-Salud
de los enfermos
-Refugio
de los pecadores
-Consuelo
de los afligidos
-Auxilio
de los cristianos
-Reina
de los ángeles
-Reina
de los patriarcas
-Reina
de los profetas
-Reina
de los apóstoles
-Reina
de los mártires
-Reina
de los que confiesan su fe
-Reina
de las vírgenes
-Reina
de los santos
-Reina
concebida sin pecado original
-Reina
asunta al cielo
-Reina
del Santísimo Rosario
-Reina
de la familia
-Reina
de la paz
V.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
R.
Perdónanos, Señor
V.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
R.
Escúchanos, Señor
V.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
R.
Ten misericordia de nosotros
Nos
acogemos bajo tu protección, Santa Madre de Dios: no desprecies las súplicas
que te dirigimos en nuestra necesidad, antes bien, sálvanos siempre de todos los peligros Virgen gloriosa y
bendita.
V.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios
R.
Para que seamos dignos de alcanzar la promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Oración.
Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma
y cuerpo; y por la intercesión de Santa María, la Virgen, líbranos de las
tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del cielo. Por Jesucristo
nuestro Señor. Amén.
JACULATORIA.
Bendita sea la Santa e Inmaculada Concepción de la bienaventurada Virgen María,
Madre de Dios.
viernes, 5 de diciembre de 2014
CALLAR...
“María conservaba todas las cosas, meditándolas en
su corazón.”
(Luc. 2, 19)
CALLAR,
De sí mismo, es humildad.
CALLAR,
Los
defectos ajenos, es caridad.
CALLAR,
Palabras
inútiles, es penitencia.
CALLAR,
A tiempo y lugar, es prudencia.
CALLAR,
En el
dolor, es heroísmo,
CALLAR,
SIEMPRE CALLAR
Si es por
amor, es acertar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





.gif)
