REGNUM MARIAE

REGNUM MARIAE
COR JESU ADVENIAT REGNUM TUUM, ADVENIAT PER MARIAM! "La Inmaculada debe conquistar el mundo entero y cada individuo, así podrá llevar todo de nuevo a Dios. Es por esto que es tan importante reconocerla por quien Ella es y someternos por completo a Ella y a su reinado, el cual es todo bondad. Tenemos que ganar el universo y cada individuo ahora y en el futuro, hasta el fin de los tiempos, para la Inmaculada y a través de Ella para el Sagrado Corazón de Jesús. Por eso nuestro ideal debe ser: influenciar todo nuestro alrededor para ganar almas para la Inmaculada, para que Ella reine en todos los corazones que viven y los que vivirán en el futuro. Para esta misión debemos consagrarnos a la Inmaculada sin límites ni reservas." (San Maximiliano María Kolbe)

domingo, 4 de mayo de 2014

ACORDAOS



Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!,
que jamás se ha oído decir,que ninguno
de los que han acudido a vuestra protección,
 implorando vuestro auxilio,haya sido desamparado.
Animado por esta confianza, a Vos acudo,
oh Madre, Virgen de las vírgenes, 
y gimiendo bajo el peso de mis pecados
me atrevo a comparecer ante Vos.
Oh madre de Dios, no desechéis mis súplicas,
antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.

EN EL DÍA DE LA MADRE


Señor Jesús:
Gracias por las madres que nos has dado.
Los más nobles sentimientos que tenemos,
los sembró en nosotros nuestra madre:
la fe, la honestidad, el amor al trabajo. 
En esta hora de retos y desafíos,
las madres necesitan de tu ayuda:
para atender a la casa y al trabajo,
para hacer de padre y madre,
para educar en los valores cristianos,
para defenderse de la tentación,
para no caer en el pecado. 
Que la Virgen Madre las llene de fortaleza. 
Que la Virgen María siga siendo
modelo de todas las madres. 
Que también ellas luchen por la justicia
y que confíen en el Dios de los pobres:
El Dios que quiere pan en todas las mesas
y paz en todos los hogares;
el Dios que destruye el poder corrompido
y protege a los indefensos y humillados. 
Señor Jesús:
Ilumina la vida de nuestras madres.
Premia sus desvelos y trabajos.
Da paz a las madres ya difuntas…
Bendice a todos los hogares.
Y que los hijos sean siempre
gloria y corona de las madres. Amén

viernes, 2 de mayo de 2014

DIOS QUIERE ESTABLECER EN EL MUNDO LA DEVOCIÓN A MI INMACULADO CORAZÓN


Los pedidos de Fátima por la Devoción al Inmaculado Corazón de María

 El 13 de julio de 1917, Nuestra Señora prometió a la Hermana Lucía regresar posteriormente para pedir por las Comuniones de Reparación en los Primeros Sábados. La Santísima Virgen volvió a ver a la Hermana Lucía en la ciudad española de Pontevedra. El extracto que sigue es de Frère Michel, quien explica con más detalle esta aparición, y esa devoción.
Qué promesa tan admirable y asombrosa la que fue hecha el 13 de junio de 1917 cuando Nuestra Señora dijo: “A aquél que abrace esta devoción, Yo le prometo la salvación.” Aún, a pesar de esta promesa, todavía estamos tentados a dudar. La Beata Jacinta de Fátima, por una gracia especial, sentía su corazón consumido por un amor ardiente por el Corazón Inmaculado de María. ¿Pero nosotros? ¡Somos fríos, o nuestro fervor dura muy poco! ¿Podríamos alguna vez saber si tenemos devoción suficiente, para que Nuestra Señora estuviera obligada a mantenernos Su promesa?
Es aquí que quedamos asombrados por la ilimitada Misericordia Divina y el carácter profundamente católico de las revelaciones de Fátima. ¡En todo el mensaje, no hay ni un gramo de subjetivismo protestante! Aquí el Cielo va hasta los límites de la indulgencia, y las profecías más sublimes (“Dios quiere establecer en el mundo la devoción a Mi Corazón Inmaculado”) son cambiadas y transformadas en muy pequeños pedidos, claros y precisos; pedidos fáciles que no dan cabida a la duda. Todo el mundo puede saber si los ha cumplido o no. Una “pequeña devoción”, practicada con un buen corazón, es suficiente a todos nosotros para recibir infaliblemente esta gracia ex opere operato, es decir, como sucede con los sacramentos; y qué gracia, ¡la gracia de la salvación eterna! Vale la pena el esfuerzo de estudiar cuidadosamente esta promesa tan magnífica. Este es el cumplimiento y la expresión perfecta de la primera parte del gran Secreto, que se refiere en su totalidad a la salvación de las almas.

De Fátima a Pontevedra:  El cumplimiento del Secreto:

Al describir las apariciones y explicar el mensaje de Pontevedra, simplemente hablaremos de las palabras pronunciadas por Nuestra Señora el 13 de julio de 1917. Son palabras concisas pero muy ricas en significado:
Si hacen lo que Yo os diga, muchas almas se salvarán... vendré a pedir  la Comunión Reparadora de los Primeros Sábados de mes”.
Aquí, entonces, está el primer “Secreto de María”, que debemos descubrir y entender. Ésta es una forma segura y fácil para alejar a las almas de los peligros del infierno; primero nuestras almas; luego las almas de nuestros vecinos; e inclusive las almas de los más grandes pecadores, porque la misericordia y poder del Corazón Inmaculado de María no tienen límites.


Pontevedra - 10 de diciembre de 1925:
La Aparición del Niño Jesús y de Nuestra Señora

Frère Michel continua:
Temprano en la noche del jueves, 10 de diciembre, después de cenar, la joven postulanta Lucía, quien tenía apenas 18 años, regresó a su celda. Allí ella recibió la visita de Nuestra Señora y del Niño Jesús. Escuchemos su narración: (escrita en tercera persona).
“El 10 de diciembre de 1925, la Santísima Virgen se le apareció a ella, y a Su lado, elevado en una nube luminosa, estaba el Niño Jesús. La Santísima Virgen puso Su mano en el hombro de Lucía, y mientras lo hacía, le mostró un Corazón rodeado de espinas que Ella tenía en la otra mano. Al mismo tiempo, el Niño le dijo:
Ten compasión de Corazón de Tu Santísima Madre, que está rodeado con las espinas que los hombres ingratos constantemente le clavan, sin haber quien haga un acto de reparación para quitárselas.’
Luego la Santísima Virgen le dijo:
Mira, hija Mía, a Mi Corazón rodeado de espinas que los hombres ingratos a cada momento me clavan con blasfemias e ingratitudes. Tú al menos, procura consolarme, y dí que a todos aquellos que durante cinco meses consecutivos, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y Me acompañen 15 minutos meditando sus misterios con el fin de desagraviarme, Yo prometo asistirles a la hora de la muerte con todas la gracias necesarias para su salvación.’”



El Espíritu de la Devoción Reparadora
La Revelación del 29 de mayo de 1930

Frère Michel continua:
La Hermana Lucía estaba en Tuy (Pontevedra) en esa época. Su confesor, el Padre Gonçalves, le había hecho una serie de preguntas por escrito. Recordemos aquí sólo la cuarta: “¿Por qué han de ser cinco sábados (preguntó él), y no nueve o siete, en honor de los dolores de Nuestra Señora?” Esa misma noche, la vidente le imploró a Nuestro Señor que la inspirara con una respuesta a estas preguntas. Pocos días después, ella envió lo siguiente a su confesor.
“Cuando estaba en la capilla con Nuestro Señor en la noche del 29 al 30 de este mes de mayo de 1930 (sabemos que era su costumbre tener una hora santa de las once a las doce de la noche, especialmente los jueves por la noche, según los pedidos del Sagrado Corazón en Paray-le-Monial), y , hablándole de las dos preguntas, 4 y 5, me sentí de repente poseída más íntimamente por Su Divina Presencia, y, si no me engaño, me reveló lo siguiente:
 “Hija Mía, el motivo es sencillo. Cinco son las clases de ofensas y blasfemias proferidas contra el Inmaculado Corazón de María:
1. Las blasfemias contra Su Inmaculada  Concepción.
2. Las blasfemias contra Su Virginidad Perpetua.
3. Las blasfemias contra Su Maternidad Divina,  rehusando al mismo tiempo reconocerla como la Madre de los hombres.
4. Las blasfemias de aquellos que públicamente  buscan sembrar en el corazón de los niños la indiferencia, el desprecio y hasta el odio para  con esta Inmaculada Madre.
5. Los ultrajes dirigidos a Ella en Sus sagradas imágenes.
“He aquí, hija Mía, por qué el Inmaculado Corazón de María se movió Mi misericordia a pedir esta pequeña reparación...”
Es también cierto, que los pecados más graves contra la Santísima Virgen son en primer lugar los pecados cometidos contra la Fe. Esta lección tan importante debe ser tenida en cuenta.

La Devoción de Reparación:
Un secreto de misericordia para los pecadores

Frère Michel continua:
Después de enumerar las cinco blasfemias que ofenden gravemente a Su Santísima Madre, Nuestro Señor le dio a la Hermana Lucía la explicación decisiva que nos permite penetrar dentro del secreto de Su Corazón Inmaculado, que rebosa de misericordia por todos los pecadores, inclusive por los que la desprecian y ultrajan:
He aquí, hija Mía, por qué el Inmaculado Corazón de María se movió Mi misericordia a pedir esta pequeña reparación y, en atención a ella, a conceder el perdón a las almas que tuvieran la desgracia de ofender a Mi Madre. En cuanto a ti, procura incesantemente con tus oraciones y sacrificios moverme a misericordia para con esas pobres almas”.

“El pecado contra el Espíritu Santo”

Aquí tenemos unos de los temas principales del Mensaje de Fátima: Puesto que Dios ha decidido manifestar más y más Su gran designio de amor, que consiste en conceder todas las gracias a los hombres a través de la mediación de la Virgen Inmaculada, parece que el rechazo de los hombres a someterse con docilidad a la voluntad de Dios es la falta que más gravemente hiere Su Corazón; por la cual Él ya no encuentra en sí mismo ninguna inclinación para perdonar. Este pecado parece imperdonable, porque para Nuestro Salvador no hay un crimen más imperdonable que el de despreciar a Su Santísima Madre y el de “ultrajar Su Corazón Inmaculado, que es el Santuario del Espíritu Santo. Esto es cometer ‘la blasfemia contra el Espíritu Santo, que no será perdonada en este mundo ni en el próximo’.”
En 1929, en la aparición de Tuy, que es el cumplimiento final de Fátima, Nuestra Señora concluye la manifestación extraordinaria de la Santísima Trinidad con estas palabras sorprendentes: “Son tantas las almas que la justicia de Dios condena por pecados cometidos contra Mí que vengo a pedir Reparación. Sacrifícate por esta intención y ora”.



La guerra y la paz dependen de la devoción de Reparación

En efecto, además de la conversión de los pecadores y de nuestra salvación eterna, Nuestra Señora ha dispuesto que la Comunión Reparadora esté unida a otra promesa magnífica: El don de la paz. El 19 de marzo de 1939, la Hermana Lucía escribió:
De la práctica de esta devoción, unida a la consagración al Corazón Inmaculado de María, depende la guerra o la paz del mundo. Por eso yo deseo tanto su propagación, y, sobre todo, por ser esa la voluntad de Dios y de nuestra tan querida Madre del Cielo...”
Y el 20 de junio del mismo año, ella escribió:
Nuestra Señora prometió retrasar para más adelante el flagelo de la guerra si fuera propagada y practicada esta devoción. Se ve que Ella va apartando ese castigo de acuerdo con los esfuerzos que se hacen para extenderla; pero tengo miedo que podamos hacer más de lo que hacemos, y que Dios, descontento, levante el brazo de Su Misericordia y permita que el mundo sea asolado con ese castigo que será, como nunca fue, horrible, horrible.

El Pedido de la Consagración de Rusia

El 13 de julio de 1917 Nuestra Señora dijo a Lucía que mas adelante ella vendría a pedir la Consagración de Rusia a Su Inmaculado Corazón. Nuestra Señora volvió para hacer este pedido, como lo había prometido.
El 13 de junio de 1929, la Hermana Lucía estaba en la capilla de su convento en Tuy, España, una ciudad en la frontera con Portugal. La misma Hermana Lucía dejó una descripción del hecho, y así, nosotros citamos en detalle, agregando solo unos pocos subtítulos.
La Hermana Lucía escribió:
“Fue en esta época cuando Nuestro Señor me avisó que había llegado el momento en que quería que participase a la Santa Iglesia Su deseo de la Consagración de Rusia y de Su promesa de convertirla... La comunicación fue así:”

La Hora Santa de Adoración y Reparación:

(13/6/29) -  “Había pedido y obtenido licencia de mis superioras y del confesor, para hacer la Hora Santa de once a medianoche,  de los jueves a los viernes. Estando una noche sóla, me arrodillé entre la balaustrada, en medio de la capilla, postrada, para rezar las oraciones del Ángel. Sintiéndome cansada, me incorporé y continué rezando con los brazos en cruz. La única luz era la de la lámpara.”



Una Teofanía Trinitaria Espectacular:
“De repente, se iluminó toda la capilla con una luz sobrenatural y sobre el altar apareció una cruz de luz que llegaba hasta el techo. En una luz más clara se veía, en la parte superior de la cruz, un rostro de un Hombre y Su Cuerpo hasta la cintura. Sobre su pecho había una paloma igualmente luminosa,  clavado en la cruz, el cuerpo de otro hombre.
Un poco por debajo de la cintura, suspendido en el aire, se veía un Cáliz y una Hostia grande sobre la cual caían unas gotas de Sangre que corrían a lo largo del Rostro del Crucificado y de una herida en Su pecho. Escurriendo por la Hostia, esas gotas caían dentro del Cáliz.
Bajo el brazo derecho de la Cruz estaba Nuestra Señora con Su Inmaculado Corazón en Su Mano... (Era Nuestra Señora de Fátima con Su Inmaculado Corazón ... en Su mano izquerda... sin espada ni rosas, pero con una corona de espinas y llamas... ).
Bajo el brazo izquierdo (de la Cruz), unas grandes letras, como si fueran de agua clara cristalina, que corrían hacia el altar, formaban estas palabras: ‘Gracia y Misericordia’.
Comprendí que me era mostrado el misterio de la Santísima Trinidad y recibí luces sobre este misterio que no me es permitido revelar.”

El pedido de la Consagración de Rusia:

“Luego Nuestra Señora me dijo: ‘Ha llegado el momento en que Dios pide al Santo Padre que haga, en unión con todos los Obispos del mundo, la Consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón; prometiendo salvarla por este medio. Son tantas las almas que la justicia de Dios condena por pecados cometidos contra Mí, que vengo a pedir Reparación. Sacrifícate por esta intención y reza.
Di cuenta de esto a mi confesor, quien me ordenó escribir lo que Nuestra Señora quería que se hiciese.”



La Terrible Revelación del verano de 1931
“No han querido atender Mi petición”

Como el Papa y sus consejeros eligieron, durante dos años, ignorar la palabras de Nuestra Señora de Fátima que afirmaban explícitamente el pedido solemnísimo de Dios de consagrar Rusia, Jesús mismo habló a la Hermana Lucía en Rianxo, España, en agosto de 1931.
Primeramente citemos de la carta de la Hermana Lucía del 29 de agosto de 1931,donde la vidente transmite a su obispo este mensaje, el cual es de la mayor importancia en la economía del Mensaje de Fátima:
“Señor Obispo: mi confesor me manda que participe a V. Ex.cia lo que hace poco ocurrió entre mí y Nuestro Buen Dios: pidiendo a Dios la conversión de Rusia, de España y Portugal, me pareció que su Divina Majestad me dijo:
‘Me consuelas mucho pidiéndome la conversión de esas pobres naciones. Pídelo también a mi Madre, diciendo muchas veces: Dulce Corazón de María, sed la salvación de Rusia, de España y de Portugal, de Europa y del mundo entero. Y otras veces: por vuestra pura e Inmaculada Concepción, oh María, alcanzadme la conversión de Rusia, de España, de Portugal, de Europa y del mundo entero.’
Luego Jesús dijo:
Participa a Mis ministros que, en vista de que siguen el ejemplo del Rey de Francia, en la dilación de la ejecución de mi petición, también lo han de seguir en la aflicción. Nunca será tarde para recurrir a Jesús y a María.
“Mas tarde, por medio de una comunicación íntima, Nuestro Señor  me dijo, quejándose:
No han querido atender Mi petición... Al igual que el Rey de Francia se arrepentirán, y la harán, pero ya será tarde. Rusia habrá ya esparcido sus errores por el mundo, provocando guerras y persecuciones a la Iglesia. ¡El Santo Padre tendrá que sufrir mucho!’”

miércoles, 30 de abril de 2014

JOSÉ SE ENTREGABA A SU HUMILDE TAREA



En medio, pues, de su familia de Nazaret, José se entregaba a su humilde tarea, preocupado ante todo de agradar a Dios observando la Ley. Vestía como los obreros de su corporación, y llevaba en la oreja, según la costumbre, una viruta de madera. Es de suponer, sin embargo, que su rostro reflejaría su dignidad y, más todavía, su santidad. Bajo sus hábitos artesanos, había unas maneras que llamaban la atención, pues no se solían encontrar entre gentes de su oficio. Tenía en su actitud y en su compostura un no sé qué de digno y sosegado que imponía respeto; en su rostro un aire de dulzura y de bondad, y en sus ojos un mirar limpio y profundo.
Todos, en la comarca, sabían que pertenecía a la casa de David, pero como era sencillo y humilde y jamás hacía valer sus títulos, y por otra parte la modestia de su oficio desdecía de su nobleza de origen, había quien se resistía a creerlo... ¡Ya era tiempo de que Dios viniese en persona a la tierra para revelar a los hombres en lo que consiste la verdadera grandeza!


Fr. Michel Gasnier

CONCORDIA, TESTIMONIO Y ATENCIÓN A LOS POBRES



Toda comunidad cristiana debería confrontar su propia vida con la que animaba a la primera Iglesia y verificar su propia capacidad de vivir en “armonía”, de dar testimonio de la Resurrección de Cristo y de asistir a los pobres. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la misa matutina celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta.
Un "icono" con tres “pinceladas”: es lo que presenta a la primera comunidad cristiana tal como aparece descrita en los Hechos de los Apóstoles. El Papa se detuvo en las tres características de este grupo, capaz de plena concordia en su interior, de dar testimonio de Cristo hacia fuera, y de impedir que sus miembros padecieran la miseria: las “tres peculiaridades del pueblo renacido”.
Francisco desarrolló su homilía a partir de lo que la Iglesia ha destacado durante toda la semana de Pascua: “renacer desde lo Alto”, del Espíritu, que da vida al primer núcleo de los “nuevos cristianos”, cuando “aún no se llamaban así”:



“‘Tenía un solo corazón y una sola alma’. La paz. Una comunidad en paz. Esto significa que en aquella comunidad no había lugar para los chismes, para las envidias, para las calumnias, para las difamaciones. Paz. El perdón: ‘El amor lo cubría todo’. Para calificar a una comunidad cristiana sobre esto, debemos preguntarnos cómo es la actitud de los cristianos. ¿Son mansos, humildes? En esa comunidad ¿hay peleas entre ellos por el poder? ¿Peleas de envidia? ¿Hay chismes? No están por el camino de Jesucristo. Esta característica es muy importante, muy importante, porque el demonio trata de dividirnos siempre. Es el padre de la división”.

No es que faltaran los problemas en aquella primera comunidad. De hecho, el Papa Francisco recordó “las luchas internas, las luchas doctrinales, las luchas de poder” que también aparecieron más adelante. Por ejemplo, dijo, cuando las viudas se lamentaron de no ser asistidas bien por los Apóstoles, por lo que “debieron hacer a los diáconos”.

Sin embargo, aquel “momento fuerte” del inicio fija para siempre la esencia de la comunidad nacida del Espíritu. Una comunidad acorde y, en segundo lugar, una comunidad de testigos de la fe, sobre la cual el Papa invitó a confrontar toda comunidad actual:




¿Es una comunidad que da testimonio de la resurrección de Jesucristo? Esta parroquia, esta comunidad, esta diócesis ¿cree verdaderamente que Jesucristo ha resucitado? O dice: ‘Sí, ha resucitado, pero de esta parte’, porque lo cree aquí solamente, con el corazón lejos de esta fuerza. Dar testimonio de que Jesús está vivo, está entre nosotros. Y así se puede verificar cómo va una comunidad”.






La tercera característica sobre la cual verificar cómo va la vida de una comunidad cristiana está relacionada con “los pobres”. Y aquí el Papa Francisco distinguió el metro de verificación en dos puntos:

“Primero: ¿Cómo es tu actitud o la actitud de esta comunidad con los pobres? Y segundo: Esta comunidad ¿es pobre? ¿Pobre de corazón, pobre de espíritu? ¿O pone su confianza en las riquezas? ¿En el poder?

Armonía, testimonio, pobreza y atender a los pobres. Y esto es lo que Jesús explicaba a Nicodemo: este nacer desde lo Alto. Porque el único que puede hacer esto es el Espíritu. Esta es obra del Espíritu. A la Iglesia la hace el Espíritu. El Espíritu hace la unidad. El Espíritu te impulsa hacia el testimonio. El Espíritu te hace pobre, porque Él es la riqueza y hace que tú te ocupes de los pobres”.


“Que el Espíritu Santo – concluyó Francisco – nos ayude a caminar por este camino de renacidos por la fuerza del Bautismo”.

martes, 29 de abril de 2014

NO HAY VERDADERA DEVOCIÓN SIN OBRAS


El culto a la Divina Misericordia no está hecho de sólo oraciones. Responde a un planteamiento preciso de la vida, aquél que Jesús ha propuesto a todo cristiano: "Sean misericordiosos como el Padre... Ámense como Yo les he amado".
Ciertamente, la confianza en Dios se vincula con esta segunda exigencia: "CUALQUIER COSA QUE HAYAN HECHO AL MÁS PEQUEÑO DE USTEDES, ME LA HAN HECHO A MÍ. A esta declaración está ligada igualmente una promesa: "BIENAVENTURADOS LOS MISERICORDIOSOS PORQUE OBTENDRÁN MISERICORDIA".
El culto de la Misericordia es de tal naturaleza que más que cualquier otra de nuestras devociones exige de nosotros la imitación: "SI NO AMAS AL PRÓJIMO A QUIEN VES, NO PUEDES AMAR A DIOS A QUIEN NO VES" (I- Jn 4,20).
Coherentemente con esto Jesús dice a la Santa María Faustina:

"Si por medio tuyo pido a los hombres el culto a mi Divina Misericordia, debes ser tú la primera en distinguirte por la confianza en esta Misericordia. De tí quiero obras de misericordia que fluyan del amor que me tienes. Debes mostrarte misericordiosa hacia los demás, siempre y en todas partes; no te puedes eximir de esto, ni excusar mucho menos justificar. Has de saber que Yo estoy contigo. Yo establezco las dificultades y Yo las supero y en un instante puedo cambiar las posturas contrarias en posturas favorables a este causa" (D-1578).


Y continúa:
"Si un alma de algún modo no ejerce la misericordia hacia el prójimo, no conseguirá mi Misericordia en el día del juicio. Si las almas supieran acumular para sí estos tesoros, ni siquiera serían juzgadas, con la misericordia previenen mi juicio (D-1317).

"Escribe para las muchas almas que se afligen por no poseer bienes materiales, por lo cual padecen impotentes para las obras de misericordia diles que la misericordia del espíritu obtiene méritos aún mayores, y es accesible a todas las almas" (D. 1317).

Por lo demás, el Señor se adelanta con una indicación precisa:
Te propongo tres maneras de cumplir con misericordia hacia el prójimo: la primera es acción; la segunda la palabra; la tercera la oración. En estos tres puntos está la plenitud de la misericordia y ellos constituyen una prueba irrefutable del amor que se me tiene. Es así como el alma da gloría y culto a mi Misericordia (D. 742).

El pensamiento de la misericordia que debemos ejercitar entre nosotros no se pierde de vista cuando se habla de la Fiesta de la Misericordia:
"El primer domingo después de Pascua es la Fiesta que exijo se celebre solemnemente, pero deben practicarse también las obras de misericordia" (D.742).



La misma exigencia reaparece también cuando trata de la veneración de la Imagen:
"Por medio de mi Imagen concederé muchas gracias, pero ella debe también recordar las exigencias prácticas de la misericordia, porque la fe, aunque sea fuerte, de nada sirve sin las obras" (D. 742).

Al colocar en un lugar de honor en nuestras casas la imagen del Salvador misericordioso, no hemos de hacerlo solamente para que nos defienda y proteja, ni mucho menos únicamente como signo auspicioso de gracias y favores, sino también para que haga florecer entre las paredes domésticas el espíritu de misericordia y dé a nuestras relaciones con el prójimo -ya se trate de nuestros seres queridos o de los desconocidos- el reflejo de los rayos de una bondad fraterna y solidaria.

Para entender hasta dónde se extienden las exigencias de las que habla Jesús, no necesitamos sino buscar en el Evangelio, donde el Señor dice sin vacilación:

"Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada a cambio. Entonces su recompensa será grande, y serán hijos del Altísimo; porque Él es bueno aún con los ingratos y los malvados" (Lc 6,35).


SAN LUIS MARÍA


San Luis María Grignion de Montfort, santo francés que vivió en los siglos XVII y XVIII y que al ser ordenado sacerdote escogió como lema de su vida sacerdotal «ser esclavo de María»: «Totus Tuus» (soy todo tuyo).
San Luis María fue poco comprendido por los demás. Su tiempo en el seminario estuvo lleno de grandes pruebas. Sus superiores no sabían si considerarlo un santo o como un fanático. Enseguida empezaron a surgir cruces mas grandes en su vida: le negaron varias veces ejercer sus funciones de sacerdote, no podía confesar ni predicar. Fue rechazado por sus amigos mas íntimos, hasta su propio obispo empieza a dudar seriamente de el. San Luis María comprende que la razón de los ataques es la doctrina mariana que enseñaba. Recurre al Papa y le visita en Roma; quería saber si de verdad estaba equivocado como todos decían o si cumplía la voluntad de Dios, que era su único deseo. En Roma, San Luis María recibe la bendición y el titulo de Misionero Apostólico.
Siento vivos anhelos de hacer amar al Señor y a su Santísima Madre, de ir en forma pobre y sencilla a enseñar el catecismo a los pobres de los campos y excitar a los pecadores a la devoción a la Santísima Virgen.

Ante todo, San Luis María es un misionero. Recorre los caminos de Francia con un un bastón, coronado por un crucifijo o una estatuilla de la Virgen; a la espalda una mochila en la que lleva su Biblia, su breviario, su cuaderno de notas. Lleva a la cintura un rosario muy grande que atrae las miradas de todos. Pero no por eso cesaron las incomprensiones y la persecución y San Luis tiene que buscar diócesis cuyos obispos eran notoriamente contrarios al jansenismo, la herejía tan del gusto de aquella Francia del siglo de la ilustración y del racionalismo. Como ocurre en nuestros días, entre los seguidores de las ideologías “modernas” se reclutaban los más radicales enemigos del cristianismo.
De ahí su predicación en la región de la Vandea, que después, en 1793, se levantaría contra la sangrienta y atea Revolución Francesa. Fue allí donde trabajó durante los últimos cinco años de su vida, implantando en aquellas poblaciones una sólida formación católica. Ésta fue, décadas más tarde, un decisivo hecho para la gloriosa Guerra de la Vandea, contra los impíos revolucionarios de 1789.

¿Qué nos enseña Grignon de Montfort? No nos dice nada nuevo. ¿Queremos ir a Jesucristo? ¡Vayamos por María!
Hay que ir a Jesucristo, y por Jesucristo a Dios en el Espíritu Santo. Pero escogemos un camino fácil, encantador, podríamos decir, como es María. Porque María nos llevará necesariamente a Jesucristo. María se convierte en el atajo más rápido para llegar a Dios.
  • Hacer todo CON María, en su compañía, sin perderla nunca de vista, pues, haciéndolo todo con Ella, venimos a hacerlo todo como María, con su misma finura, y salimos imitadores suyos perfectos.
  • Hacer todo EN María, es decir, meterse en María, en sus sentimientos, en su corazón, de modo que sea María el motor de toda nuestra actividad.
  • Hacer todo POR María, o sea, dirigirse a Jesucristo y a Dios por medio de la Virgen María, por ser una intercesora y una Medianera poderosa de la Gracia.
  • Hacer todo PARA María, porque nos rendimos a Ella como unos esclavos, que no tienen más ilusión que servir gozosos a su Reina y Señora.

Para nosotros cuando se trata del amor y devoción a la Virgen, parece que sobran todas las recomendaciones. El amor a la Virgen María lo llevamos entrañado en el alma. Y ahora, al escuchar a San Luis María nosotros nos llenamos de ilusión por formar parte en esa legión de hijos amantes de María, para que Ella nos lleve a Jesús.
Y para que nos lleve —aunque esto ya nos resulta más fuerte— precisamente por el camino real de la Cruz. Con la Virgen, y llevando con gallardía cada uno nuestra cruz, el seguir a Jesucristo se hace más fácil como lo predicaba siempre Luis María Grignion de Montfort.


Su mensaje final dirigido hoy a nosotros, lo resume en estas palabras, que son el compendio de toda su vida de santo y de apóstol: ¡Amad ardientemente a Jesucristo, amadle por María!
Fuente: tradiciondigital.es